Mastín Español

Peso: 55-70 kg
Alzada: 72-82 cm

El MASTÍN ESPAÑOL, un perro gigante con un ladrido potente, no carece precisamente de confianza en sí mismo. Como antiguo perro de pastoreo, era capaz de enfrentarse a lobos, osos u otros depredadores del ganado. Sin embargo, a pesar de su enorme fuerza y dominio, el Mastín Español hace gala de un notable autocontrol.

También conocido como «Mastín de la Mancha» o «Mastín Leonés», protege rebaños de ovejas desde hace siglos. Es un perro guardián obediente, seguro de sí mismo, consciente de su gran fuerza física y muy firme ante desconocidos y depredadores. Este inteligente animal se emplea sobre todo como perro de guarda.

El movimiento, la fuerza y la resistencia, ya caracterizaban a los antepasados del Mastín Español. Aunque se sabe poco sobre el origen de la raza, se cree que sus antepasados formaban parte de los perros de gran tamaño que los griegos y los fenicios trajeron a la Península Ibérica hace aproximadamente 2000 años.

Estos perros fuertes y valientes, dotados de un instinto protector innato, llegaron a ser especialmente apreciados por los pastores nómadas españoles. Ya en el siglo XII, acompañaban a grandes rebaños de ovejas en sus trashumancias, protegiéndolos de forma fiable de lobos, osos y ladrones de ganado. Un registro del siglo XVIII en Castilla sugiere que un rebaño de 1000 ovejas solía ir acompañado de 5 Mastines. Por lo tanto, cada Mastín cuidaba de unas 200 ovejas, casi sin la supervisión directa del pastor.

Debido a sus excelentes cualidades como perros de pastoreo, los Mastines Españoles eran muy respetados. Se les proporcionaba todo lo necesario durante sus travesías, llevando tanta comida para los perros como para los pastores. Herir a un Mastín podía acarrear severas sanciones por parte de la Mesta (la organización medieval de pastores españoles), y poseer un perro tan valioso requería la aprobación de esta organización.

Incluso hoy en día, el Mastín Español sigue siendo indispensable para los pastores españoles, ya que protege los rebaños en los pastos locales y durante las trashumancias. Excepto en los Pirineos de Aragón y Navarra y en la comarca de los Monegros (donde predomina el Mastín de los Pirineos), el Mastín Español se encuentra en toda España, especialmente en las montañas de Asturias y León, la cordillera Cantábrica y Extremadura, así como en todas las zonas afectadas por el pastoreo migratorio.

Actualmente, con la progresiva desaparición del pastoreo, la raza ha corrido riesgo de extinción. Su recuperación se ha conseguido con bastantes dificultades.

Es un perro bien proporcionado, musculoso, grande y pesado, braquicéfalo y mesomorfo, con esqueleto compacto.

La cabeza es grande, con una relación cráneo-hocico de 6:4. El cráneo, visto desde arriba, es cuadrado y uniforme. Los ejes craneofaciales son divergentes. Los ojos son pequeños en relación con el cráneo, almendrados y de color castaño o avellana.

Las orejas son medianas, triangulares, planas y colgantes. Las extremidades, perfectamente aplomadas, son rectas, fuertes y musculosas. La cola es muy gruesa en la raíz, está insertada a media altura, es fuerte y flexible y baja hasta el nivel del corvejón.

El pelo es tupido, grueso, duro, semilargo y liso. Los colores más apreciados son los uniformes (blanco sucio, leonado, rojizo, negro, gris lobo y marrón), pero también están admitidos atigrados y los blancos moteados.

No existe un límite máximo en cuanto a la talla, no obstante, son más apreciados los ejemplares más altos, siempre que estén proporcionados. El mínimo para los machos es de 77 cm. y de 72 cm. para las hembras, aunque deberían superarse holgadamente.  

El Mastín Español es plenamente consciente de su fuerza. Este gigante corpulento, de voz grave y ronca, actúa con una confianza absoluta, sabiendo que puede intimidar e inspirar respeto a muchas personas y animales. Por ello, no necesita hacer alarde de su fuerza innecesariamente.

Aunque su fuerte instinto protector y su desconfianza natural hacia los extraños lo convierten en un excelente perro guardián, nunca ataca sin motivo. Los Mastines Españoles tienen como objetivo proteger a su familia y la defenderían hasta el extremo, pero son capaces —gracias a su inteligencia— de discernir cuándo es necesaria su intervención y cuándo no.

Fundamentalmente, estos perros de raza española son muy equilibrados y de buen carácter. Tienen un alto umbral de tolerancia y no se perturban fácilmente por otros perros. Su personalidad vivaz y alegre y su trato amable, casi tierno, con sus seres queridos, hacen de este perro de pastoreo y guardia un compañero muy querido y un perro de familia.

El Mastín Español, que es más feliz en compañía de su familia, adora jugar con los niños y, con un adiestramiento y una socialización adecuados, puede convivir incluso en una familia con niños pequeños. Aunque es consciente de su inmensa fuerza y la utiliza con moderación, no se debe dejar a los niños pequeños sin supervisión con este perro grande y pesado.

Se considera que los Mastines aprenden con facilidad, a veces incluso son fáciles de adiestrar, pero los futuros propietarios deben comprender que no buscan complacer a sus dueños a cualquier precio. El Mastín Español tiene un carácter independiente y, aunque disfruta de la interacción cercana con su familia, puede volverse terco si algo no le gusta.

Especialmente los machos, pueden mostrar un comportamiento bastante dominante si se les presiona demasiado durante el adiestramiento. Esto podría dar a alguien ajeno la impresión de que es el Mastín quien adiestra a su dueño y no al revés. Por lo tanto, para adiestrar a un Mastín Español, son esenciales la paciencia y la confianza, junto con la coherencia necesaria.

Si tienes la suerte de tener un cachorro de Mastín de raza pura criado según los estándares de la FCI, por lo general no tienes que preocuparte por enfermedades específicas de la raza. El Mastín Español se considera una raza de perro muy robusta y, gracias a su constitución física, es bastante resistente a las enfermedades. Sin embargo, como todas las razas grandes, es propenso a la displasia de cadera (DC), que puede mitigarse mediante prácticas de cría cuidadosas.

Observaciones y Consejos

Tratándose de una raza en proceso de recuperación, es difícil encontrar ejemplares perfectos.

El Mastín Español requiere relativamente pocos cuidados físicos. Por lo general, basta con cepillarlo de vez en cuando y limpiarle las orejas. Sin embargo, durante las épocas de muda, en primavera y otoño, el cuidado del pelaje se vuelve más exigente.

El adiestramiento de esta raza de gran tamaño es algo más complicado. Para quienes esperan una obediencia total o un perro siempre dispuesto a complacer, es posible que el Mastín Español no sea la opción adecuada. Su gran confianza en sí mismo y su inteligencia, pueden llevarle a «hacer lo que le da la gana».

Esto no significa que el Mastín Español sea imposible de adiestrar. Comprender las características de tu carismático amigo de cuatro patas te permite adiestrarlo con empatía, paciencia y firmeza amable para convertirlo en un compañero agradable y leal.

Un Mastín bien adiestrado disfruta relajándose en casa después de un largo paseo, disfrutando del cariño de sus seres queridos. Para fomentar su temperamento naturalmente equilibrado, es esencial que haga mucho ejercicio. Actividades como ir a buscar objetos, pueden hacer las delicias de esta raza.

Antes de adquirir un Mastín Español, ten en cuenta los gastos y el tiempo que conlleva. Necesitarás equipamiento básico, como una correa, una cesta, mantas, comederos, juguetes y transportines. Otro gasto importante es la considerable cantidad de comida que requiere un perro de este tamaño. También hay que tener en cuenta las visitas periódicas al veterinario y los posibles costes de los tratamientos.

Piensa con antelación si puedes ofrecer un entorno adecuado para un Mastín Español. Un perro grande como éste no es adecuado para un piso pequeño. Una casa con jardín, preferentemente con vistas al entorno que pueda vigilar, es ideal para este perro, originario de la cría de ganado. Allí podrá dar rienda suelta a sus instintos protectores y de guardia, y sentirse necesario dentro de la familia.

Si no eres pastor, no te preocupes: no hace falta un rebaño de ovejas para que un Mastín Español sea feliz…

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