El Perro (Canis lupus familiaris), es un mamífero doméstico de la familia de los cánidos (orden de los carnívoros). Es una subespecie del Lobo gris (Canis lupus) y está emparentado con los Zorros y los Chacales.
El perro es uno de los dos animales domésticos más extendidos y populares del mundo (el otro es el gato). Desde hace más de 12000 años convive con los seres humanos como compañero de caza, protector, objeto de desprecio o adoración y amigo.
El perro evolucionó a partir del lobo gris hasta dar lugar a más de 400 razas distintas. El hombre ha desempeñado un papel fundamental en la creación de perros que satisfacen necesidades sociales específicas.

Mediante la forma más rudimentaria de ingeniería genética, se criaron perros para potenciar los instintos que ya se manifestaban en sus primeros encuentros con los humanos. Aunque los detalles sobre la evolución de los perros son inciertos, los primeros perros eran cazadores dotados de agudos sentidos de la vista y el olfato. Los humanos desarrollaron estos instintos y crearon nuevas razas a medida que surgían las necesidades o los deseos.
Los perros son vistos de forma diferente en distintas partes del mundo. Cualidades como la lealtad, la amistad, el instinto protector y el cariño, les han valido un lugar importante en la sociedad occidental, y tanto en Estados Unidos como en Europa, el cuidado y la alimentación de los perros se ha convertido en un negocio de miles de millones de dólares.
La civilización occidental ha concedido gran importancia a la relación entre el ser humano y el perro, pero, en algunos países en vías de desarrollo y en muchas zonas de Asia, los perros no gozan de la misma estima. En algunas partes del mundo, se utilizan como guardianes, animales de carga o incluso como alimento, mientras que en Estados Unidos y Europa se les protege y admira.
En el antiguo Egipto, en la época de los faraones, los perros se consideraban sagrados.
Origen e historia del Perro
Ancestros
Los paleontólogos y arqueólogos han determinado que, hace unos 60 millones de años, un pequeño mamífero, bastante parecido a una comadreja, vivía en los alrededores de lo que hoy son algunas zonas de Asia.
Se llama Miacis, el género que se convirtió en el antepasado de los animales conocidos hoy como cánidos: perros, chacales, lobos y zorros.
El Miacis no dejó descendientes directos, pero a partir de él evolucionaron cánidos similares a los perros. Hace unos 30 o 40 millones de años, el Miacis había evolucionado hasta convertirse en el primer perro auténtico: el Cynodictis. Se trataba de un animal de tamaño mediano, más largo que alto, con una cola larga y un pelaje bastante tupido.
A lo largo de los milenios, el Cynodictis dio lugar a dos ramas, una en África y otra en Eurasia. La rama euroasiática se denominó Tomarctus y es la progenitora de los lobos, los perros y los zorros.
Las evidencias genéticas sugieren que los perros descienden directamente de los lobos (Canis) y que los linajes de lobos, ahora extintos, que dieron origen a los perros, se separaron de la línea que dio lugar a los lobos actuales en algún momento entre hace 27000 y 40000 años. La fecha y el lugar de la domesticación del perro son objeto de debate.
Sin embargo, existen sólidas pruebas genéticas de que los primeros casos de domesticación tuvieron lugar en algún lugar del norte de Eurasia hace entre 14000 y 29000 años. En esta región, es probable que los lobos facilitaran su propia domesticación al seguir a los pueblos nómadas del norte de Eurasia y alimentarse de los restos de las presas que los cazadores dejaban atrás.
La mayoría de los estudios coinciden en que la domesticación no fue un acontecimiento único y aislado. Se trató de un proceso que se desarrolló a lo largo de miles de años, en el que probablemente participaron poblaciones de perros, que aparecieron en diferentes partes de Eurasia en distintos momentos, con cruces continuos entre perros y lobos salvajes, y con la sustitución de las primeras poblaciones de perros por otras posteriores.
Algunos estudios genéticos han documentado pruebas de los primeros episodios de domesticación en regiones concretas. Un estudio sostiene que los lobos fueron domesticados hace 16300 años para servir como ganado en China, mientras que otro señala que los primeros perros, que datan de hace entre 12000 y 14000 años, procedían de una pequeña subespecie de lobo gris que habitaba en la India.
Las pruebas genéticas también revelan que los perros no acompañaron a los primeros humanos al Nuevo Mundo hace más de 15000 años, lo que sugiere, en cambio, que estos llegaron a América hace solo unos 10000 años.
Un estudio incluso sugirió que algunos perros no descienden del lobo, sino del chacal. Estos perros, encontrados en África, podrían haber dado origen a algunas de las actuales razas autóctonas africanas.
Independientemente de su origen, todos los cánidos comparten ciertas características comunes. Son mamíferos que dan a luz a crías vivas. Las hembras poseen glándulas mamarias y amamantan a sus crías.

Las primeras razas tenían orejas erguidas y hocicos puntiagudos o en forma de cuña, similares a los de las razas del norte más comunes en la actualidad.
La mayoría de los carnívoros tienen estructuras dentales similares, lo que ha permitido a los paleontólogos identificarlos. Desarrollan dos series de dientes: los dientes de leche («de cachorro») y los dientes definitivos.
Los cánidos caminan de puntillas, a diferencia de un animal como el oso, que tiene el pie plano y camina apoyándose en los talones. Los perros, como la mayoría de los mamíferos, tienen pelaje y son homeotérmicos; es decir, cuentan con un termostato interno que les permite mantener su temperatura corporal a un nivel constante independientemente de la temperatura exterior.
Los restos fósiles sugieren que, a principios de la Edad del Bronce (hacia el 4500 a. C.), existían 5 tipos distintos de perros. Se trataba de los mastines, los perros de tipo lobo, los lebreles (como el Saluki o el Galgo), los perros de muestra y los perros pastores.
Papel en las sociedades humanas
Los perros han desempeñado un papel importante en la historia de la civilización humana y fueron uno de los primeros animales domesticados.
Resultaban fundamentales en las sociedades de cazadores-recolectores como aliados en la caza y como guardias frente a los depredadores. Cuando se domesticó el ganado, hace entre 7000 y 9000 años, los perros actuaban como pastores y guardianes de ovejas, cabras y vacas.
Aunque muchos siguen desempeñando estas funciones, hoy en día los perros se utilizan principalmente con fines sociales y de compañía. Se emplean como guías para personas ciegas y discapacitadas o para labores policiales. Incluso se utilizan en terapias.
El ser humano ha criado una amplia variedad de perros adaptados para desempeñar diversas funciones. Esto se ha visto potenciado por las mejoras en la atención veterinaria y la cría.
En el antiguo Egipto se creía que los perros poseían características divinas. Sus propios sirvientes los mimaban, los ataviaban con collares enjoyados y les daban de comer los alimentos más selectos. Únicamente la realeza tenía permiso para poseer perros de raza pura y, tras la muerte de un gobernante, a menudo se enterraba a su perro favorito junto a él a fin de protegerlo de cualquier daño en el más allá.
Se han encontrado representaciones de perros que datan de la Edad del Bronce en paredes, tumbas y pergaminos de toda Europa, Oriente Medio y América del Norte. A menudo, los perros aparecen representados cazando junto a sus compañeros humanos. Las estatuas de perros custodian las entradas a las criptas funerarias. En muchos casos, estos perros se parecen claramente a los canes actuales.
Estas reliquias son un testimonio imborrable de la importancia que los seres humanos han otorgado al perro a lo largo de los siglos.
Origen de las razas
Una vez se hizo evidente que los perros eran más rápidos y fuertes, y que podían ver y oír mejor que los humanos, se cruzaron los ejemplares que presentaban estas cualidades para potenciar dichos atributos.
Los veloces lebreles eran venerados por la nobleza de Oriente Medio, mientras que, en Europa, se criaban perros poderosos, como el Mastín, para proteger los hogares y a los viajeros de cualquier peligro.
A medida que la sociedad fue cambiando y la agricultura —además de la caza— se convirtió en un medio de subsistencia, surgieron otras razas. Los perros pastores y de guardia eran importantes para los agricultores a la hora de proteger sus rebaños.
Al mismo tiempo, las razas pequeñas se volvieron muy apreciadas como mascotas y compañeros de juego para las familias nobles. El Pequinés en China, y razas frágiles como el Chihuahua, se criaron para ser perros de regazo.
Las razas de terrier se desarrollaron, principalmente en Inglaterra, para limpiar los graneros y los pajares de roedores.
Las razas de señaladores (perros de muestra) y de cobradores (de cobro o retrievers), se seleccionaron para tareas especiales relacionadas con ayudar al cazador a encontrar y capturar la presa.
Muchas razas son extremadamente antiguas, mientras que otras se han desarrollado tan recientemente como en el siglo XIX.
Rasgos físicos y funciones
Características generales
Los perros presentan una gran variedad de formas y tamaños. Resulta difícil imaginar que un Gran Danés y un diminuto Caniche pertenezcan a la misma especie, pero son genéticamente idénticos y comparten las mismas características anatómicas.
Todos los perros presentan 78 cromosomas, es decir, 39 pares de cromosomas (los seres humanos tenemos 23 pares), y cada miembro de cada par procede de uno de los progenitores. La temperatura normal (rectal) de un perro adulto es de 37,8–39,2°C.
Dentadura
Los perros poseen dos series de dientes. A las 6 u 8 semanas de edad erupcionan 28 dientes de leche y, cuando los cachorros alcanzan los 6 o 7 meses de edad, estos dientes de leche se sustituyen por completo por 42 dientes definitivos.
Los dientes definitivos incluyen los incisivos, que se utilizan para mordisquear y morder; los caninos, que desgarran y desmenuzan la carne; y los premolares y molares, que cortan y trituran. En resumen, los dientes de un perro sirven como armas y como herramientas para cortar o desgarrar la comida.
Los caninos son los colmillos superiores e inferiores que dan nombre a la familia de los cánidos. Al igual que en la mayoría de los carnívoros, los dientes tienen coronas altas y puntiagudas, a diferencia de los dientes anchos y molares de muchos animales herbívoros.
El proceso de dentición puede resultar difícil para los cachorros. Les duelen y se les inflaman las encías, pueden perder el apetito y presentar diarrea leve e intermitente.
Sistema digestivo
Los perros rara vez mastican la comida. Una vez que el alimento entra en la boca, lo tragan de un bocado y pasa a través del esófago hasta el estómago, donde las enzimas digestivas comienzan a descomponerlo.
La mayor parte de la digestión y la absorción de los alimentos tiene lugar en el intestino delgado, con la ayuda del páncreas y del hígado. El páncreas secreta las enzimas necesarias para regular el proceso digestivo. Al igual que en los seres humanos, el páncreas produce insulina y glucagón, ambas necesarias para la regulación de la glucosa.
El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo. Tiene 6 lóbulos (mientras que el hígado humano sólo tiene 2). El hígado es responsable de numerosas funciones esenciales para la vida. Ayuda a la digestión produciendo bilis, que facilita la absorción de las grasas. El hígado también metaboliza las proteínas y los hidratos de carbono, y elimina las toxinas del torrente sanguíneo. Además, produce los principales agentes coagulantes de la sangre.
Dado que el hígado desempeña todas estas funciones vitales, las enfermedades hepáticas pueden suponer un grave problema en los perros.
Estructura esquelética
El esqueleto del perro está formado por 319 huesos. Si al perro se le ha cortado la cola o carece de ella desde su nacimiento, es obvio que el esqueleto tiene menos huesos. Los músculos y tendones de un perro son similares a los de un ser humano; sin embargo, los músculos de la parte superior del cuerpo del perro soportan la mitad del peso total del cuerpo y están más desarrollados que los del hombre. La distribución del peso entre la parte delantera y la trasera del perro es relativamente equitativa.
Los perros son animales corredores, salvo aquellos criados específicamente para otros fines. Por ejemplo, el Bulldog, con su cabeza grande y sus patas cortas y «encorvadas», no puede considerarse un animal nacido para cazar presas. Sin embargo, la mayoría de los perros están bien equipados para correr o trotar largas distancias, siempre que se encuentren en buena forma física para estas actividades.
La estructura de los huesos de los hombros y la pelvis, y la forma en que se articulan con los huesos de las patas y la columna vertebral, permiten a la mayoría de las razas trotar, correr o galopar con facilidad.
Algunas razas presentan formas de andar características que han sido seleccionadas genéticamente por el hombre. El Pastor Alemán, por ejemplo, es conocido por su «trote volador». La extensión extrema de las patas delanteras y traseras hace que parezca que el perro está volando, aunque siempre mantiene una pata en el suelo. Otro modo de andar singular es el del Galgo. Esta raza fue criada para alcanzar grandes ráfagas de velocidad, y su modo de andar más cómodo es el galope. Su columna vertebral es inusualmente flexible, lo que le permite contraer y extender sus cuatro patas al unísono, de modo que todas se levantan del suelo al mismo tiempo.
Otras razas también presentan características únicas. El lebrel Afgano fue criado para perseguir presas a largas distancias en terrenos rocosos. Su estructura le confiere una gran flexibilidad en las articulaciones de la cadera y de la zona lumbar, lo que le permite girar rápidamente en espacios reducidos.
El Teckel, por el contrario, es alargado y de perfil bajo, con patas cortas. Esta raza fue criada para cazar tejones bajo tierra, y su forma le permite adentrarse en túneles subterráneos en busca de sus presas.
A pesar de que en la actualidad la mayoría de las razas ya no se dedican a las actividades para las que fueron criadas originalmente, sus instintos siguen siendo fuertes y su constitución todavía les permite realizar sus tareas específicas.
Sentidos
Los perros poseen los mismos cinco sentidos que los humanos. Sin embargo, algunos están más desarrollados y otros son más deficientes que los nuestros.
El olfato de los perros es, con diferencia, el más agudo y es infinitamente superior al de los humanos. Los perros se utilizan para tareas como rastrear a personas desaparecidas, excavar bajo tierra y detectar sustancias tóxicas, como gases, que son indetectables para el olfato humano.
Los perros pueden detectar drogas, explosivos y el olor de sus dueños. Sin embargo, no todos los olfatos caninos son iguales. Algunas razas, como el Pastor Alemán y el Sabueso, tienen un sentido del olfato mucho más desarrollado que otras. No se optaría, por ejemplo, por una raza de nariz chata, como el Carlino, para emplearlo en al rastreo.
Sin embargo, incluso en las razas de hocico corto, el centro olfativo está relativamente bien desarrollado. Presenta un relieve en forma de pliegues que permite filtrar los olores del aire que entra.
Algunos perros de rescate están adiestrados para seguir un rastro en el suelo, mientras que otros están adiestrados para olfatear el aire. Ambos son capaces de distinguir a una persona de otra incluso tras haber transcurrido un tiempo considerable.
Los perros de caza —como los Pointers, los Retrievers y los Spaniels— están adiestrados para olfatear aves y pueden distinguir entre diferentes especies de aves.
El sentido del gusto de los perros está poco desarrollado en comparación con el nuestro. Si se ven obligados a vivir por su cuenta, los perros comen casi cualquier cosa sin mucho criterio.
Poseen un agudo sentido del oído. Las razas autóctonas presentaban orejas grandes, erguidas y muy móviles que les permitían oír sonidos a gran distancia y en cualquier dirección. Algunas razas modernas poseen mejor oído que otras, pero todas pueden detectar ruidos mucho más allá del alcance del oído humano.
Los perros son capaces de percibir sonidos de 35000 vibraciones por segundo (frente a las 20000 por segundo de los humanos), y también pueden aislar su oído interno para filtrar los sonidos que les distraen.
La vista de un perro no es tan aguda como su olfato, y en general, se considera que los perros tienen una percepción del color deficiente.
Algunas razas, como el Saluki y el lebrel Afgano, se criaron para cazar presas a la vista a largas distancias, y estos perros ven lo suficientemente bien como para detectar cualquier movimiento en la lejanía, en el horizonte.
Por lo general, los perros ven mejor que los humanos con poca luz, pero no tan bien con luz intensa. Poseen un campo de visión más amplio que los humanos porque sus ojos están situados más hacia los lados de la cabeza, pero no son tan hábiles a la hora de enfocar objetos a corta distancia ni de calcular distancias.
Los perros poseen un tercer párpado, una membrana que protege el globo ocular de las sustancias irritantes y que a veces es visible delante del ojo.
Los perros son sensibles al tacto, el quinto sentido, y utilizan este sentido para comunicarse entre ellos y con sus compañeros humanos.
Saber dónde tocar a un perro es fundamental, tanto para estimularlo como para relajarlo, y resulta útil a la hora de adiestrar a un cachorro o de crear un vínculo con un perro adulto.
Pelaje
Existen tres tipos básicos de pelaje: corto (como el de un Pointer o un Dóberman Pinscher), medio (como el de un Setter irlandés o un Husky siberiano) y largo (como el de un Chow Chow o un Maltés). Dentro de estas categorías también existen pelajes gruesos y finos.
Los perros presentan una gran variedad de colores, pero en muchas razas la selección del color es un factor importante a tener en cuenta, al igual que la distribución del color en el animal.
La mayoría de los perros mudan el pelaje estacionalmente. Se trata de un fenómeno natural que depende en gran medida de la cantidad de luz solar disponible. En otoño, a medida que los días se acortan, el pelaje del perro se vuelve más denso y largo. En primavera, el perro comienza a mudar el pelaje, y éste tardará más en volver a crecer durante el verano.
La temperatura influye en la cantidad de pelaje del perro. Los perros que viven en climas cálidos durante todo el año, rara vez desarrollan un pelaje tan denso como los que viven en zonas más frías, aunque esto afectará más al pelaje corporal y a la cantidad de subpelo protector que a la capa externa o a la longitud del pelo en el vientre, las orejas y la cola.
El aseo es una parte importante del contacto físico con un perro y puede ser una forma placentera y relajante de relacionarse con él.
El pelaje del perro constituye una barrera entre el entorno y la piel. El aseo del pelaje realza la belleza y el bienestar del perro y brinda al dueño la oportunidad de evaluar su estado de salud general.
Reproducción
Madurez sexual
Existe cierta variación en la edad a la que los perros alcanzan la madurez sexual. Las razas pequeñas parecen madurar más rápido que las grandes, que suelen tener su primer ciclo más tarde.
No es extraño que las hembras de razas grandes entren en celo por primera vez a partir de 1 año de edad, aunque lo normal es que lo hagan entre los 8 y los 9 meses.
Los perros alcanzan la madurez sexual entre los 6 meses y el año, pero no alcanzan la madurez social hasta aproximadamente los 2 años de edad.
Las hembras tienen su primer ciclo entre los 6 y los 18 meses de edad y, a partir de entonces, aproximadamente 2 veces al año. La única excepción es el Basenji africano, que tiene un ciclo anual, dando a luz a una camada al año.
Ciclo reproductivo
El ciclo estral de la hembra dura entre 18 y 21 días.
La primera fase se denomina «proestro». Comienza con una leve inflamación de la vulva y un flujo sanguinolento. Dura unos 9 días, aunque puede variar en 2 o 3 días. Durante esta fase, la perra puede atraer a los machos, pero no está preparada para el apareamiento y rechazará todas las insinuaciones.
La siguiente fase es el «estro». Por lo general, el flujo disminuye y adquiere un color más claro, casi rosado. La vulva se hincha considerablemente y se vuelve blanda, y la perra se mostrará receptiva al macho. Esta etapa puede durar entre 3 y 4 días o prolongarse hasta entre 7 y 11 días. La hembra puede seguir receptiva 1 o 2 días después de haber dejado de ser fértil.
Para asegurarse de que la cubrición se produce en el momento óptimo, el veterinario puede realizar frotis vaginales y análisis de sangre desde antes del celo y durante toda la fase estral.
Alrededor del día 14, o cuando finaliza el celo, comienza la fase final del ciclo, también llamada fase lútea; esta fase se denomina «diestro». El flujo se vuelve más rojizo, la vulva recupera su tamaño normal y la perra ya no acepta al macho para el apareamiento. Cuando desaparecen todos los signos de flujo e hinchazón, el celo ha finalizado. La fase de diestro dura entre 60 y 90 días (si no se ha producido un embarazo) o hasta que la perra pare.
A continuación, la hembra entra en el «anestro», que es el periodo comprendido entre el final del último ciclo y el comienzo del siguiente proestro.
Los machos caninos son siempre fértiles desde el inicio de su adolescencia sexual, normalmente a partir de los 6 meses de edad. Los machos de razas más grandes pueden tardar unos meses más en alcanzar la madurez sexual. Los machos suelen ser promiscuos y están dispuestos a aparearse con cualquier hembra disponible.
Los machos producen muchos más espermatozoides de los necesarios para fecundar los óvulos que se liberan durante el celo.
Las perras de razas pequeñas suelen tener camadas pequeñas. En razas como el Yorkshire Terrier, se considera normal tener 2 o 3 cachorros. Las camadas de razas grandes pueden llegar a tener hasta 10 o 12 cachorros, aunque una perra normal puede amamantar hasta 8 a la vez.
Gestación y parto
El periodo normal de gestación es de 63 días a partir del momento de la concepción. Esto puede variar si la perra ha sido cubierta 2 o 3 veces o si los óvulos se fecundan 1 o 2 días después de que haya tenido lugar el apareamiento.
Los óvulos permanecen fértiles durante unas 48 horas. Los espermatozoides pueden sobrevivir en el tracto vaginal durante varios días. Para determinar si una perra está preñada, el veterinario puede palparle manualmente el abdomen unos 25 días después del apareamiento. También se puede realizar una ecografía en ese momento. Alrededor de los 40 días, las radiografías confirmarán el embarazo.
La mayoría de las perras paren con normalidad. Sin embargo, las razas de cabeza grande y cuerpo corto, así como las razas miniatura, a menudo deben someterse a cesáreas para dar a luz a cachorros vivos.
Capacidad reproductiva
Tanto los machos como las hembras son fértiles hasta una edad muy avanzada. Por lo general, se considera que lo mejor es que la perra sea cubierta por primera vez al alcanzar la madurez, pero no antes de su segundo o tercer ciclo de celo, dependiendo de la edad que tuviera en el primero.
Dado que las razas pequeñas maduran más rápidamente, pueden ser cubiertas a una edad más temprana que las razas grandes. Una perra tendrá menos dificultades para concebir y llevar a término una camada si se aparea antes de los 5 años. A medida que envejece, el tamaño de la camada suele disminuir. A partir de los 7 años, es probable que las perras tengan camadas pequeñas y experimenten problemas a la hora de dar a luz a los cachorros. Los veterinarios consideran que, por lo general, las perras no deberían aparearse después de esa edad.
Los machos pueden reproducirse siempre que sean fértiles, aunque con la edad se reduce la motilidad y la cantidad de espermatozoides.
Comportamiento
El perro es un animal social. Prefiere la compañía del hombre y de otros perros a vivir en soledad. Por ello, los especialistas en comportamiento animal lo consideran un animal de manada. En este sentido, es similar a su pariente lejano, el lobo.
Como resultado de milenios de cría selectiva, el perro se ha adaptado a convivir con los humanos. Sin embargo, estudios pioneros sobre el comportamiento canino, realizados en las décadas de 1950 y 1960, demostraron que los perros criados sin contacto humano durante sus primeros años, conservan sus instintos innatos y prefieren las relaciones con otros perros a las relaciones con los humanos.
Territorio y área de distribución
Tanto los perros como los lobos son animales territoriales. Las manadas de lobos, debido a su necesidad de cazar presas, reclaman como propios amplios territorios, mientras que los perros reclaman sus territorios en función de las limitaciones que les imponen sus dueños.
Los lobos y los perros machos marcan los límites de su territorio orinando y frotando su olor contra el suelo o los árboles para advertir a otros animales de su presencia.

Cuando se encuentran en territorio neutral —es decir, aquel que ni los perros ni los lobos consideran su territorio—, los extraños que se encuentran se saludan mediante rituales formales que consisten en olfatearse, marcar el territorio, mover la cola y adoptar posturas.
A menos que estén disputándose la misma presa o cortejando a la misma hembra, estas interacciones suelen concluir cuando cada uno sigue su camino. Sin embargo, las hembras atacarán a los extraños en territorio neutral para proteger a sus crías.
Ladrido
Tanto los perros como los lobos cuentan con un repertorio de ladridos, gruñidos y aullidos que les permiten identificarse entre ellos y que también pueden reconocer los humanos que han estudiado su vocabulario.
Los dueños de perros pueden determinar, a partir de ciertos sonidos, si su mascota está juguetona, si advierte de la presencia próxima de un extraño, si tiene miedo o si está herida.
Uno de los primeros indicios de que los cachorros se están convirtiendo en criaturas sociables e independientes dentro de la camada, son los chillidos y ladridos que emiten mientras juegan entre ellos.
Los perros, a diferencia de los lobos, gruñen si se ven acorralados o tienen miedo. Ciertas razas de perros, sobre todo los sabuesos, han sido criadas para potenciar el instinto de aullar cuando siguen el rastro de una presa.
Algunas de las razas del norte, como el Husky siberiano, aúllan en lugar de ladrar. En el extremo opuesto, el Basenji no ladra, sino que emite un sonido similar al yodel cuando está contento.
Envejecimiento y desarrollo conductual
El comportamiento canino es una combinación de instinto y entorno. Los perros nacen con ciertas características innatas que se manifiestan desde el nacimiento.
Los cachorros nacen ciegos y sordos, totalmente dependientes de la madre para obtener calor y alimento. La madre amamantará y protegerá instintivamente a sus crías, a menudo manteniendo alejados de la caja de parto a otros perros y a todas las personas, salvo a las de mayor confianza.
Entre 10 y 14 días después del nacimiento, se abren los ojos y los conductos auditivos, y los cachorros comienzan a moverse activamente por su nido. A medida que crecen, se vuelven más curiosos y empiezan a explorar su entorno de forma independiente.
La madre comenzará a dejarlos solos durante breves periodos. Durante esta fase, establecen un vínculo muy intenso con sus hermanos de camada y con la madre, y pueden sentirse tristes si se les aleja de su entorno familiar. Esta etapa de desarrollo dura unos 20 días y es el primero de los cuatro períodos críticos.
A partir de las 3 semanas de edad, los cachorros más aventureros buscarán formas de salir de la caja de parto y empezarán a explorar el mundo que les rodea. A esta edad, los cachorros son receptivos al contacto humano, lo cual es esencial para que establezcan un vínculo con las personas cuando sean adultos.
Los perros que se quedan solos a partir de las 4 semanas nunca alcanzarán todo su potencial como mascotas y, a menudo, se volverán independientes y más difíciles de adiestrar que aquellos acostumbrados al contacto humano cercano desde una edad temprana.
Al mismo tiempo, durante el periodo comprendido entre las 3 y las 7 semanas, es importante que los cachorros se socialicen con sus hermanos de camada y con su madre.

Es en este momento cuando la madre desteta a sus cachorros, primero regurgitando parte de su propia comida y luego impidiéndoles mamar con la frecuencia que les gustaría.
Alrededor de las 4 semanas de edad, se puede ofrecer a los cachorros comida sólida en forma de papilla blanda.
La socialización individual de cada cachorro de una camada puede comenzar a las 6 semanas de edad. Es en este momento cuando los cachorros empiezan a mostrarse más receptivos al contacto físico y a la atención.
El tercer periodo crítico en el desarrollo de un cachorro se extiende de las 7 a las 12 semanas. Estudios realizados en diversos criaderos, han demostrado que ésta es la mejor edad para establecer relaciones entre humanos y perros. Los vínculos afectivos que se forjen durante este periodo influirán en la actitud del perro hacia los humanos y en su disposición a aceptar órdenes y a aprender.
Durante este periodo, el instinto de manada, que ha desempeñado un papel tan importante en el desarrollo temprano del cachorro, puede transferirse a los humanos. En este momento, el entorno se convierte en una parte fundamental de la educación y del adiestramiento del perro.
Es entonces cuando un humano puede establecer más fácilmente su dominio sobre el perro, convirtiéndose en el «líder de la manada». A esta edad, un perro aceptará un papel de sumisión con mayor facilidad que en cualquier otro momento de su vida.
El aprendizaje se produce con mayor facilidad a esta edad. Los cachorros a los que se les enseñen órdenes básicas, aunque no se refuercen durante varios meses, las recordarán y responderán si se les enseñan durante esta etapa crítica.
La cuarta etapa crítica en el desarrollo de un cachorro se sitúa entre las 12 y las 16 semanas. A esta edad, el cachorro se independizará de su madre y se volverá cada vez más atrevido en sus incursiones fuera de su entorno familiar.
El adiestramiento del cachorro puede comenzar durante este periodo, que es una etapa de rápido crecimiento físico y mental. En esta época empiezan a salir los dientes definitivos, lo que suele ser un proceso doloroso y que distrae al animal. Los cachorros necesitan masticar durante este periodo y, si no se les proporcionan juguetes adecuados para la dentición, utilizarán cualquier objeto duro que tengan a su alcance, como los muebles.
Los cachorros de esta edad pueden mostrarse menos dispuestos a cooperar o a responder a nuevas órdenes.
La personalidad de un perro sigue desarrollándose durante todo su proceso de maduración y sufrirá cambios radicales a medida que madure sexual y físicamente. Los perros maduran sexualmente antes que emocionalmente. Su personalidad se desarrolla más lentamente que su cuerpo, al igual que sucede con los humanos, pero a diferencia de los lobos, cuya personalidad y sexualidad se desarrollan de forma más armoniosa.
Alrededor de los 7 u 8 meses, muchos cachorros suelen pasar por un periodo de ansiedad. Se sienten inseguros, tienen miedo a los desconocidos y parecen tímidos. Si no se trata de un rasgo hereditario, desaparecerá en unos meses. Si es hereditario, esa condición persistirá y puede acentuarse con el tiempo.
Comportamiento específico de cada raza
Existen personalidades distintivas, típicas de cada raza, que se han desarrollado a lo largo de generaciones de selección en función de determinados rasgos.
Al agrupar a los perros de forma aproximada según el trabajo para el que fueron criados, es posible determinar el tipo de temperamento que un perro podría manifestar en la edad adulta.
Las diferencias en la personalidad de las razas se pueden observar desde una edad temprana.
Los perros de caza suelen ser aventureros, siguiendo su olfato allá donde les lleve el rastro, pero responden con entusiasmo a la llamada de las personas que conocen.
Los sabuesos suelen ser más distantes e independientes, con tendencia a explorar el territorio por su cuenta y a seguir un rastro o un movimiento; no les interesa tanto la interacción con los humanos como a los perros de caza de aves.
Los perros de trabajo y de pastoreo tienen un carácter más práctico. Suelen evaluar las situaciones y ponerse manos a la obra con sus tareas. Se sabe que los cachorros de Collie pastorean a los niños, a los patitos o incluso entre ellos, en una manifestación instintiva de su instinto innato
Los perros guardianes tienden a proteger su territorio, incluso desde muy temprana edad. Perros como el Maremma o el Kuvasz, criados para custodiar rebaños, se colocan junto a las ovejas desde que son cachorros con el fin de reforzar sus instintos protectores básicos.
Los Collies y los Akitas son conocidos por su fuerte sentido de la lealtad. Los Terriers, criados para perseguir y atrapar roedores, tienden a ser extremadamente activos, vivaces y luchadores cuando son cachorros, rasgos que se mantienen en la edad adulta. Los Terranovas son famosos por sus instintos salvavidas.
La especificidad de la raza también influye en la capacidad de cada individuo para adaptarse a nuevos entornos o a nuevos dueños. Estas cosas no se pueden enseñar a los perros. Son innatas —forman parte del comportamiento instintivo del animal— y suelen ser específicas de cada raza, aunque también se sabe que los perros mestizos poseen instintos únicos.
Los perros como mascotas
La relación entre los seres humanos y los perros no es un fenómeno nuevo. Sin embargo, en la sociedad moderna la mayoría de los perros se tienen como mascotas, y no por el trabajo para el que fueron criados.

Muchas razas, como los perros miniatura, se desarrollaron precisamente para ser mascotas. Todas las diferentes razas y cruces poseen rasgos únicos y resultan atractivas para diferentes tipos de personas.
Adquirir un perro es una decisión importante, ya que el animal pasa a depender totalmente de su dueño para su cuidado y bienestar. Esta responsabilidad se mantiene a lo largo de toda la vida del perro.
Por lo tanto, la decisión inicial debe basarse en una reflexión seria sobre si el estilo de vida de cada uno se adapta realmente con la tenencia de un perro; es decir, si un perro supondría una ventaja en lugar de una carga.
Selección
La siguiente consideración es la selección de una raza concreta.
Muchas personas desean un perro de raza porque les gusta su aspecto o su personalidad, y buscan tener la certeza de que el cachorro que compren crecerá con el aspecto propio de la raza a la que pertenece.
Otros consideran que una raza mestiza es una opción tan válida como la anterior, y existen numerosos refugios, sociedades protectoras de animales y grupos de rescate que acogen a perros que necesitan un hogar.
Independientemente del tipo de perro que elijamos, es fundamental que sea un animal sano. A la hora de evaluar a un cachorro o a un perro adulto, existen varias características que ayudan a determinar el estado físico del animal.
El perro debe parecer amistoso y sociable. Los cachorros, en particular, deben mostrar curiosidad y entusiasmo, moviendo la cola. No deben mostrarse retraídos ni parecer tímidos o asustados.
Los ojos deben estar brillantes y lustrosos, sin secreciones, y el interior de los párpados debe ser liso y de color rosa. Las orejas deben oler bien y estar libres de suciedad. Las encías deben ser rosadas y firmes, salvo en el caso de los Chow Chows y los Shar-Peis, cuyas encías y lengua son negras.
La piel debe estar caliente y seca al tacto. Una piel húmeda o la presencia de manchas enrojecidas, costras, escamas o parásitos, son indicios de problemas que podrían ser tanto externos como internos. El pelaje debe estar limpio y oler bien.
El perro debe tener buena forma y complexión, pero no debe ser obeso ni tan delgado que se le marquen las costillas y los huesos de la cadera.
Las personas que compran un perro de raza deben conocer las características distintivas de la misma, para poder plantear al criador las preguntas adecuadas y disponer de algún criterio con el que evaluar la calidad del perro que van a adquirir.
Muchos perros de raza pura presentan problemas genéticos ocultos que los buenos criadores conocen. Muchos de estos problemas pueden controlarse mediante una cría cuidadosa y selectiva, pero el comprador debe saber —leyendo sobre la raza y hablando con aficionados— qué preguntas debe plantear.
Los perros de raza mixta también pueden presentar problemas genéticos ocultos, pero no hay forma de determinar cuáles podrían ser ni si acabarán afectando al animal de manera adversa.
Se están logrando grandes avances en la investigación veterinaria para identificar defectos genéticos y, de este modo, ayudar a los criadores a seleccionar los mejores ejemplares para la cría.
Al eliminar de su acervo genético a aquellos ejemplares con anomalías genéticas, los criadores pueden contribuir a garantizar que la raza se mantenga sana y viable.
Nutrición y crecimiento
Los cachorros necesitan tres cosas básicas para desarrollarse adecuadamente: una buena nutrición, calor y compañía.
Los cachorros deben comer 3 o 4 veces al día desde el momento en que se les desteta hasta que cumplen unos 6 meses. A partir de entonces, se les puede alimentar 2 veces al día hasta la madurez y, posteriormente, 1 vez al día.
Sin embargo, muchos dueños de perros, especialmente los de razas grandes, les dan de comer 2 veces al día durante toda la vida del animal (esto no significa darles más de la cantidad diaria necesaria, sino que es un método de alimentación más equilibrado).
Los cachorros necesitan el doble de energía y nutrientes que un perro adulto para crecer adecuadamente desde el momento del destete hasta que alcanzan aproximadamente la mitad de su peso previsto en la edad adulta.
Debe observarse un crecimiento constante cada semana, pero sin exceso de grasa en la zona abdominal. Los cachorros crecen mejor si se mantienen en un peso adecuado sin llegar a ser obesos.
Los cachorros con sobrepeso corren el riesgo de padecer enfermedades óseas incapacitantes si tienen un peso excesivo durante los meses críticos de crecimiento. Por otro lado, alimentarlos con muy poca cantidad, provocará un crecimiento deficiente y falta de energía.
Los perros adultos queman menos calorías que los cachorros o los adultos jóvenes y activos. Por lo tanto, necesitan comer menos para mantener un peso y un nivel de actividad óptimos.
Los perros que realizan trabajo necesitan nutrientes adicionales. Por ejemplo, los perros de trineo deben seguir una dieta mucho más rica en calorías, con una proporción de grasas, proteínas y carbohidratos muy diferente a la de los perros más sedentarios. Es posible que los propietarios tengan que probar diferentes tipos de comida para determinar cuáles son las más adecuadas para sus perros.
Existen tres tipos básicos de alimentos para perros producidos comercialmente: en lata, secos y semihúmedos. Los ingredientes predominantes en la mayoría de ellos son el maíz, el trigo, la cebada, el arroz o la harina de soja, ya sea en combinación o por separado.
Los alimentos comerciales para perros también incluyen carne, como ternera, cordero, pollo o hígado, o subproductos cárnicos. Es importante leer las etiquetas para determinar las proporciones de cada ingrediente y las cantidades de proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales que contienen.
Para los cachorros, el sueño es casi tan importante como la alimentación. Es esencial que dispongan de un lugar cálido y tranquilo donde descansar para que crezcan con normalidad.
Los cachorros suelen jugar con mucha energía y, de repente, se quedan dormidos. Su necesidad de dormir disminuye a medida que se hacen adultos, pero los perros pasan gran parte de su tiempo durmiendo cuando no hay nada que los estimule a moverse.
Todos los perros necesitan ejercicio, unos más que otros. Para gozar de buena salud y tener un temperamento equilibrado, es necesario que tengan la oportunidad de realizar ejercicio estimulante de forma regular. Se debe permitir a los cachorros correr a su antojo, sin restricciones y sin que se les exija más allá de sus límites.
A medida que los perros maduran, se puede introducir el trote o los paseos con correa, pero se debe evitar cualquier ejercicio forzado hasta que el perro haya alcanzado la madurez completa.
La causa más habitual del comportamiento destructivo de un perro en casa es la falta de ejercicio. Los problemas de comportamiento, como perseguirse la cola, morder objetos y ladrar o gemir en exceso, pueden atribuirse, en la mayoría de los casos, al confinamiento durante largos periodos de tiempo sin descanso.
La capacidad de proporcionar un ejercicio adecuado es una de las consideraciones más importantes que deben tener en cuenta los futuros propietarios de perros antes de adquirir un cachorro. Sin embargo, el ejercicio no significa dejar que el perro corra libremente. Los perros deben estar supervisados en todo momento cuando están al aire libre: o bien deben ir acompañados por sus dueños con una correa, o bien deben disponer de una zona vallada de forma segura en la que jugar.
El término «animal de compañía» implica que los perros necesitan compañía. Son más felices cuando se les permite formar parte integral del hogar y la familia.
Los cachorros se desarrollan y aprenden mejor cuando se les incluye en la rutina familiar desde una edad temprana. El adiestramiento resulta más fácil cuando se fortalece desde el principio el vínculo único que existe entre el humano y el perro.
Adiestramiento
Los cachorros aprenden observando, pero son sus instintos los que determinan la facilidad con la que aprenderán ciertos requisitos básicos. Un perro criado para vigilar la casa, será menos propenso a escaparse siguiendo un rastro que un perro de caza criado para cazar presas.
Por otro lado, una raza de guarda necesitará orientación sobre quién es «aceptable» y quién no, mientras que un perro cobrador se hará amigo de todo el mundo. Conocer de antemano para qué fue criado un perro, resulta útil a la hora de intentar adiestrarlo para que sea un compañero aceptable.
Existen numerosas teorías sobre cómo adiestrar a un perro para que sea un compañero feliz y dispuesto, pero hay ciertos principios que se aplican a todos los métodos. El perro debe entender lo que se espera de él. Hay que elogiarlo cuando lo hace bien. El castigo por una infracción debe ser inmediato y adecuado a la falta cometida. El perro debe ser capaz de asociar el castigo con la falta. La coherencia y la amabilidad dan los mejores resultados en el adiestramiento.
La mayoría de los perros aceptan la dominación sin problemas, pero hay algunos, normalmente machos, que desafían esa autoridad. Se trata de un comportamiento peligroso que debe frenarse desde una edad temprana. Un buen adiestramiento debe ser sensato, y las órdenes deben poder hacerse cumplir.
Otros aspectos relacionados con el cuidado
Los perros necesitan cuidados regulares desde que nacen. Además de una dieta equilibrada, el aseo es una parte importante para mantener una buena salud.
El cuidado semanal de las orejas, el pelaje y las uñas, brinda a los propietarios la oportunidad de examinar a sus mascotas y detectar cualquier posible enfermedad. Las orejas deben limpiarse con regularidad y las uñas deben mantenerse recortadas.
El cepillado debe formar parte de la rutina semanal, o incluso diaria, del perro. Los perros con pelaje largo o denso, necesitarán un cepillado más frecuente que las razas de pelo corto para eliminar el pelo muerto y prevenir irritaciones cutáneas o infecciones.
La atención veterinaria periódica es importante para la salud del perro. A los cachorros se les suele vacunar contra las enfermedades más graves a partir de las 6 semanas de edad. Se administra una serie de 3 o 4 vacunas contra el moquillo, la hepatitis, la parainfluenza, la leptospirosis y el parvovirus, con un intervalo de 3 semanas entre cada una.
A los 3 meses de edad, los cachorros pueden vacunarse contra la rabia. A partir de entonces, se administran vacunas de refuerzo anualmente, excepto en el caso de la vacuna contra la rabia, que puede administrarse cada 2-3 años, dependiendo de la región.
Los procedimientos de vacunación rutinarios han logrado reducir, y en algunas zonas eliminar, enfermedades que antes mataban a la mitad de todos los cachorros que nacían.
Afecciones
Las pulgas y las garrapatas son fuente de irritación y enfermedades en todos los climas del mundo (con la posible excepción del Ártico). El baño y el aseo regulares ayudan a mantener a raya a estos y otros parásitos externos. El tratamiento del animal y de su entorno es esencial para eliminar estas plagas. En algunas zonas, se trata de un proceso que dura todo el año, mientras que en otros climas es un problema estacional.
Los parásitos internos son una causa frecuente de enfermedad, especialmente en los cachorros. Existen muchos tipos de gusanos que invaden el tracto intestinal, lo que provoca apatía, pérdida de sangre y la consiguiente anemia, mal aspecto del pelaje y, en ocasiones, la muerte.
Muchos de estos parásitos se encuentran en la tierra y se ingieren o penetran en el torrente sanguíneo a través de la piel del perro. Existen tratamientos veterinarios eficaces para el animal, pero es importante determinar, mediante un análisis de heces o de sangre, exactamente qué tipo de parásito está presente.
Los cachorros deben someterse a un examen aproximadamente cada 3 meses, y los adultos, una vez al año.
Los perros son propensos a muchas de las mismas enfermedades que afectan a los seres humanos. El cáncer, las afecciones respiratorias, las alergias, la artritis y ciertas formas de cardiopatías, son comunes a humanos y cánidos.
Algunas enfermedades son propias de determinadas razas, mientras que otras se dan en todas las razas, tanto puras como mestizas.
Los perros de razas grandes y gigantes, como el Setter irlandés, el San Bernardo, los Sabuesos y el Gran Danés, son propensos a padecer una afección conocida como dilatación y vólvulo gástrico (GDV, por sus siglas en inglés). Esta enfermedad provoca que el estómago se retuerza dentro de la cavidad abdominal, lo que corta el suministro de sangre y llena el estómago de gas. La GDV es siempre una urgencia médica y debe tratarse tan pronto como aparezcan los primeros síntomas. Las primeras señales de alerta pueden ser inquietud, intentos infructuosos de vomitar o defecar, hinchazón del abdomen o distensión de la caja torácica.
Las razas grandes también corren el riesgo de padecer un problema ortopédico en el que la articulación de la cadera no se desarrolla correctamente. Esto se denomina displasia de cadera y se considera una afección poligénica. Se trata de una enfermedad progresiva en la que la malformación de los huesos de la cadera provoca cambios artríticos, cojera y dolor.
Algunas razas también corren el riesgo de desarrollar displasia de codo y otros problemas óseos y articulares.
Los perros de cuerpo largo y bajo, como los Teckels, suelen desarrollar lesiones o malformaciones en la columna vertebral.
Los perros no padecen colesterol alto ni las enfermedades circulatorias potencialmente mortales que afectan a los seres humanos, pero ciertas razas tienen predisposición a sufrir malformaciones del músculo cardíaco y de las válvulas. Algunas de ellas pueden corregirse quirúrgicamente, mientras que otras no. Además, el gusano del corazón y otros parásitos, pueden afectar al corazón y al sistema circulatorio del animal.
Los perros corren el mismo riesgo que las personas de padecer cáncer. El tratamiento suele ser el mismo. Los tipos de cáncer más frecuentes en los perros son los osteosarcomas, los tumores mamarios y los linfomas. La investigación veterinaria está a la vanguardia del desarrollo de nuevos tratamientos contra el cáncer, con la esperanza de que, en el proceso, se descubran nuevos métodos para combatirlo en los seres humanos.
Las enfermedades oculares, muchas de las cuales son hereditarias, también se dan en los perros. Pueden padecer cataratas, glaucoma y enfermedades de la retina, todas ellas capaces de provocar ceguera.
Los tratamientos veterinarios no son tan eficaces como en humanos, pero los perros parecen adaptarse muy bien a la pérdida de visión, siempre que se les mantenga en un entorno familiar.
Su agudo sentido del olfato les ayuda a orientarse, aunque hay que protegerlos de caídas repentinas y peligros imprevistos.
Muchos problemas oculares caninos de origen hereditario son difíciles de erradicar, ya que en algunas razas no aparecen hasta que los perros cumplen 5-6 años. No obstante, la investigación genética para identificar a los ejemplares que son portadores o que desarrollarán problemas oculares, ha logrado avances significativos desde que comenzó en la década de 1970.
Las razas con ojos grandes y saltones, como el Pequinés o el Carlino, son propensas a sufrir irritaciones oculares y laceraciones corneales. Estas lesiones deben tratarse de inmediato para evitar daños graves en el ojo.
Los perros con orejas caídas —el Basset Hound es un ejemplo extremo—, son propensos a padecer enfermedades del conducto auditivo. La humedad queda atrapada en el oído, lo que provoca infecciones por hongos.
Parásitos como los ácaros del oído proliferan en el conducto auditivo, causando un exudado oscuro y maloliente. Con frecuencia, el perro se siente incómodo y se rasca las orejas o se las frota contra el suelo o los muebles.
La mayoría de los problemas de oído se pueden curar con la medicación adecuada. Si no se tratan, el conducto auditivo desarrollará ulceraciones que son dolorosas y difíciles de tratar.
Las razas
Existen aproximadamente 400 razas de perros de raza pura en todo el mundo.
Se considera que un perro es de raza pura cuando se puede rastrear su genealogía a lo largo de tres generaciones dentro de la misma raza.
Los registros nacionales, como el American Kennel Club (AKC) de Estados Unidos, el Canadian Kennel Club, el Kennel Club de Inglaterra y el Australian National Kennel Council, mantienen pedigríes y libros genealógicos de todos los perros de todas las razas registradas en sus respectivos países.
El «Foxhound Kennel Stud Book», publicado en Inglaterra en 1844, fue uno de los primeros registros. Otros países también cuentan con sistemas para registrar perros de raza pura.
El AKC cuenta con más de 36 millones de inscripciones desde su creación en 1884 y registra aproximadamente 1,25 millones de nuevos perros cada año.
En el siglo XIX, los aficionados a los deportes caninos desarrollaron un sistema para clasificar las razas según sus funciones. La clasificación británica, establecida en 1873 y revisada periódicamente por el Kennel Club de Inglaterra, sentó las bases que otros países han seguido, con algunas modificaciones.
Las clasificaciones británica, canadiense y estadounidense, son básicamente las mismas, aunque parte de la terminología difiere. Por ejemplo, los perros «Sporting» en Estados Unidos, se denominan «Gundogs» en Inglaterra. Los perros «Utility» en Inglaterra, se denominan perros «Non-Sporting» en Estados Unidos y Canadá.
No todos los países reconocen todas las razas.
Estados Unidos reconoce siete clasificaciones, denominadas «grupos» (que abarcan más de 150 razas), mientras que los ingleses y los canadienses, tienen seis grupos (el sistema estadounidense divide el grupo de trabajo en dos: perros de trabajo y perros de pastoreo).
Perros de caza deportiva
Se trata de perros que, gracias a su olfato, señalan, hacen salir de su escondite o recogen aves tanto en tierra como en el agua. Son los perros de muestra, los de caza, los Setters, los Spaniels y otras razas, como el Vizsla y el Weimaraner.
Sabuesos
Estos también son perros de caza, pero mucho más variados que los perros de caza deportiva.
Hay sabuesos y lebreles. Constituyen un grupo muy variado, que abarca desde el Dachshund, de complexión baja, hasta el veloz Galgo.
Sin embargo, todos ellos se dedican a las tareas para las que fueron criados, ya sea correr por terrenos accidentados en busca de gacelas, como el lebrel Afgano o el Saluki, o meterse en madrigueras persiguiendo tejones, como el Dachshund.
Los sabuesos, como los Beagles, los Basset Hounds, los Harriers, los Foxhounds y los Coonhounds, cazan en jaurías, mientras que otros, como los Galgos Afganos, los Borzois, los Sabuesos del Faraón (Pharaoh Hound o Podenco Faraónico) y los Salukis, cazan en solitario.
El grupo de los sabuesos también incluye al Petit Basset Griffon Vendéen, al Sabueso de Nutrias, al Ridgeback de Rodesia —criado para cazar leones en África— y al Sabueso de Sangre, más conocido por su extraordinaria capacidad para rastrear.
El Lebrel Irlandés, el Lebrel Escocés, el Basenji, el Whippet y el Sabueso Noruego de Alces, también forman parte de este grupo.
En Canadá, los Drevers también pertenecen al grupo de los sabuesos, y en Inglaterra se incluye al Gran Basset Griffon Vendéen.
Terriers
El grupo de los Terriers está formado por perros tanto grandes como pequeños, pero los miembros de este grupo, más que cualquier otro, comparten un origen común y rasgos de comportamiento similares.
Los Terriers se criaban para mantener limpios de alimañas los graneros y establos, para desenterrar roedores excavadores indeseados y, en general, para ser útiles en las tareas del establo.
Eran utilizados en la «diversión de los pobres» que era la caza de ratas, especialmente en Inglaterra, donde se originaron la mayoría de estas razas. Las clases altas utilizaban a los Terriers en la caza del zorro.
También se criaban para que lucharan entre sí en fosos —de ahí el nombre de «Pitbulls»—. A finales del siglo XX, las peleas de perros quedaron prohibidas en la mayoría de los estados y países del mundo occidental, y a partir de entonces estos perros se criaron para que tuvieran un temperamento amistoso en lugar de agresivo.
Los Terriers, al tener que caber en madrigueras y excavar bajo tierra, fueron criados para ser relativamente pequeños, aunque no es raro encontrar razas de gran tamaño.
Su pelaje suele ser áspero e hirsuto, a modo de protección, y requiere un mantenimiento mínimo.
A diferencia de los sabuesos o los perros de caza, que sólo localizaban o perseguían a su presa, a los terriers a menudo se les exigía también que mataran a la presa, lo que les confiere un temperamento más combativo de lo que su tamaño podría sugerir.
Suelen ser delgados, con cabezas alargadas, mandíbulas cuadradas y ojos hundidos. Sin embargo, como sucede con la mayoría de las razas, la forma sigue a la función: los terriers que trabajan bajo tierra tienen las patas más cortas, mientras que los criados para trabajar en la superficie, presentan proporciones más cuadradas.
Todos los terriers son activos y ladradores, con una inclinación natural a perseguir y enfrentarse.
Los terriers de tamaño pequeño, que a menudo se llevaban a caballo durante las cacerías de zorro, se criaban para perseguir a la presa por tierra. Estos perros tienen unos orígenes muy concretos. En general, sus nombres reflejan el lugar donde la raza se formó por primera vez bajo la dirección de un pequeño grupo de criadores dedicados.
Son el Australiano, el Bedlington, el Border, el Cairn, el Dandie Dinmont, el Lakeland, el Manchester, el Schnauzer miniatura (de origen alemán), el Norwich, el Norfolk, el Escocés, el Sealyham, el Skye, el Galés y el Eest Highland White.
Entre los terriers de mayor tamaño, se encuentran el Airedale, el Irlandés, el Kerry Blue y el Soft-Coated Wheaten.
En Canadá, los Lhasa Apso forman parte de este grupo.
Gran Bretaña reivindica como propios al Parson Jack Russell y al Glen of Imaal, razas que, aunque se encuentran en Estados Unidos, no pueden registrarse en el AKC.
Perros de trabajo
Este grupo de perros fue criado para servir al hombre de formas muy prácticas y específicas.
Son los perros que más se asocian con tareas de vigilancia, conducción, guía, protección, tracción o salvamento.
Los perros de trabajo varían en tamaño, desde medianos hasta grandes, pero todos son robustos y poseen una complexión fuerte y musculosa.
Los perros de trabajo se caracterizan por su fuerza y estado de alerta, su inteligencia y su lealtad.
Entre las razas que más se asocian con la protección del hogar, de las personas o de los bienes, se encuentran el Akita, el Bóxer, el Bullmastiff, el Dóberman pinscher, el Schnauzer gigante, el Gran Danés, el Mastín, el Rottweiler y el Schnauzer estándar.
Los perros criados para proteger al ganado son el Gran Pirineo, el Komondor y el Kuvasz.
En Inglaterra, los perros de montaña de los Pirineos se reconocen en este grupo, al igual que todos los perros de pastoreo, y, en Canadá, se incluyen los perros esquimales.
También forman parte del grupo de trabajo aquellos perros criados para tirar, transportar y rescatar. Entre ellos se encuentran el Malamute de Alaska y el Husky Siberiano, el Samoyedo, el Boyero de Berna, el Perro de Agua Portugués, el Terranova y el San Bernardo.
Los Caniches de las tres variedades (estándar, miniatura y toy) forman parte de este grupo en Inglaterra, al igual que otras razas que en Estados Unidos se incluyen en el grupo «No deportivo».
Perros de pastoreo
Las razas de pastoreo están orientadas al ganado, aunque son versátiles a la hora de proteger y servir a los humanos de otras formas.
Son inteligentes y vivaces, lo que las convierte en excelentes mascotas familiares o competidores en pruebas de obediencia.
Los perros se utilizaron por primera vez para ayudar a los pastores de ovejas en la década de 1570, pero se criaron otras variedades para diferentes tareas de pastoreo.
Las razas de pastoreo son rápidas y ágiles, capaces de trabajar en cualquier terreno y muy aptas para breves ráfagas de alta velocidad.
Estos perros, incluso las razas de tamaño compacto, son fuertes y musculosos, y tienen una postura erguida de la cabeza y el cuello.
Los perros de pastoreo perciben incluso las señales manuales más sutiles y las órdenes silbadas para mover un rebaño o buscar animales extraviados.
Algunas razas de perros pastores guían al rebaño ladrando, dando vueltas a su alrededor y mordiéndoles los talones, mientras que otras se limitan a mirar fijamente al rebaño en silencio, lo que también resulta eficaz.
Los perros pastores cumplen otras funciones. Estas razas son excelentes guardianes y se utilizan en el ejército y en las fuerzas del orden, o para la protección personal. Los perros pastores se encuentran entre las razas que mantienen una relación más estrecha con los seres humanos.
En este grupo se encuentran: Perro Boyero Australiano, Pastor Australiano, Bearded Collie, Pastor Belga (Groenendael), Border Collie, Bouvier de Flandes, Corgi Galés de Cardigan, Collie (de pelo largo), Pastor Alemán, Puli, Pastor de Shetland.
Perros de compañía, Toys
El grupo «Toys» (miniatura) está compuesto por aquellos canes que fueron criados específicamente para ser animales de compañía.

Se desarrollaron para ser pequeños, fáciles de transportar y de carácter afable; el tipo de perro que las damas de la corte podían llevar consigo.
Estos perros eran, en gran medida, mimados y apreciados por la aristocracia de todo el mundo.
Varias de estas razas provienen de linajes antiguos. El Pequinés y el Chin Japonés eran propiedad de la realeza. A nadie más se le permitía poseer un ejemplar de estas razas. Se criaban y cuidaban con esmero, y hasta mediados del siglo XX, no se permitía su exportación fuera de sus países de origen.
En Inglaterra, el Cavalier King Charles Spaniel, una versión de tamaño reducido de un Spaniel de caza, era la mascota favorita de muchas familias reales. Los Cavaliers, aunque son populares en Estados Unidos, no están registrados en el AKC, pero sí lo están sus parientes cercanos, los Spaniels Toy Ingleses.
Los Caniches Toy también pertenecen a este grupo.
El Pinscher miniatura se parece al Pinscher Doberman, pero, de hecho, tiene un origen bastante diferente. Este pequeño y vivaz perro tiene un modo de andar especialmente característico, que no se encuentra en ninguna otra raza. Su estándar exige un paso de carruaje, como el de los caballos de tiro.
Otros miembros del grupo «Toy» son igualmente singulares en cuanto a su aspecto y personalidad, lo que convierte a este grupo en el más diverso.
Son mascotas ideales para apartamentos o casas pequeñas y se encuentran en una amplia variedad, desde los sin pelo (como el Crestado Chino), hasta los de pelaje abundante, como el Pequinés o el Shih Tzu.
En general, sin embargo, las razas «Toy» son perros alertas y vigorosos. Poseen una estructura ósea fina y están bien proporcionados, por lo que a menudo se les considera animales elegantes.
Perros de razas no deportivas
El grupo «No deportivo» es una categoría genérica que agrupa a aquellas razas que no encajan estrictamente en ningún otro grupo. Se podría argumentar a favor de asignar algunas de estas razas a otros grupos. El Dálmata, por ejemplo, podría considerarse un perro de trabajo, como sucede en Inglaterra.
Este grupo incluye al atractivo Bichón Frisé, al Bulldog, a los Caniches (estándar y miniatura) y al Shar-Pei chino. Todas ellas tienen historias únicas, muchas de ellas bastante antiguas.
Otros representantes asiáticos son el Spaniel Tibetano y el Terrier Tibetano —ninguno de los cuales es un auténtico Spaniel ni un auténtico Terrier—, el Chow Chow y el Lhasa Apso.
La categoría «No deportivo» también incluye al Spitz Finlandés, al Keeshond, al Bulldog Francés y al Schipperke.
Todas las razas de la categoría «No deportivo» son de complexión pequeña a mediana, con una estructura robusta y equilibrada, a menudo de forma cuadrada.
El Chow Chow, el Bulldog Francés y el Dálmata se encuentran entre las razas más musculosas de este grupo. En general, los perros de la categoría «No deportivo» son alertas y vivaces.
En Gran Bretaña no existe una clasificación similar, aunque todas estas razas, excepto el Boston Terrier, se incluyen en otros grupos.
El Boston terrier (que no es un Terrier auténtico, aunque en su día tuvo ascendencia de Terrier), es uno de los pocos perros autóctonos de Estados Unidos (los demás son el Malamute de Alaska, el Beagle, el Foxhound Americano, el Retriever de la Bahía de Chesapeake y el Cocker Spaniel Americano, todos ellos incluidos en otros grupos.)
Estándares de raza
Los perros de raza pura se distinguen de los animales de raza mixta porque su estructura genética les permite reproducirse generación tras generación.
Toda raza inscrita en un registro nacional, como el American Kennel Club o el Kennel Club de Inglaterra, debe contar con un «estándar» específico para dicha raza.
El estándar es el modelo según el cual se evalúa una raza. Describe las características que hacen que una raza concreta sea única. Los estándares fueron desarrollados por criadores que deseaban perpetuar una línea o estirpe concreta y que formaron asociaciones para fomentar determinadas razas.
El objetivo de la mayoría de los criadores de perros de raza pura es criar ejemplares que representen lo mejor posible las cualidades ideales de la raza, tal y como se describen en el estándar.
Los estándares establecen los requisitos relativos a los rasgos físicos y a los rasgos de comportamiento o de «personalidad».
Cánidos emparentados
El proceso evolutivo que dio lugar a la domesticación del cánido salvaje, también dio origen a muchos otros tipos de cánidos que han conservado una estructura genética similar a la de los perros, aunque con diferencias notables.
Lobo
El perro moderno desciende del lobo (Canis lupus) y se clasifica como una subespecie del lobo, C. lupus familiaris.
Canis lupus también incluye más de 30 subespecies diferentes que se encuentran en distintas partes del mundo, algunas de las cuales se han extinguido.
Las subespecies varían considerablemente en tamaño y color; las más grandes (con un peso medio de entre 43 y 45 kg, se encuentran en las regiones árticas, mientras que las más pequeñas (con un peso medio de entre 13 y 15 kg), son los lobos rojos de Texas.
Las similitudes más llamativas entre el perro y el lobo son sus comportamientos instintivos de juego, dominancia y sumisión, el marcado territorial y el cuidado que las hembras prestan a sus crías.
Los lobos se asemejan mucho más a los perros que a los coyotes o a los zorros en cuanto a temperamento y comportamiento.
Los lobos parecen ser instintivamente más sociables que cualquier otro cánido salvaje, lo que les hace propensos a interactuar con los humanos en relaciones beneficiosas para ambas partes.
Lobos y perros se aparean voluntariamente, al igual que los perros y los coyotes. Sin embargo, existen diferencias. El lobo madura más lentamente que el perro. Alcanza la madurez sexual alrededor de los 2 o 3 años, al mismo tiempo que alcanza la madurez social.
Un lobo macho no desafiará a los líderes de la manada hasta que haya alcanzado la madurez, tanto física como conductual.
La hembra tiene un ciclo anual.
Coyote
El coyote (Canis latrans) es un animal de amplia distribución, similar a los lobos en algunos aspectos, pero diferente en otros.
Los coyotes poseen una estructura ósea ligera, un cuerpo más esbelto, mandíbulas más largas y estrechas, y orejas y patas más pequeñas.
Se considera que son los cánidos salvajes más inteligentes, ya que han sido capaces de sobrevivir y prosperar a pesar de los esfuerzos del hombre por exterminarlos durante cientos de años.
Los coyotes pueden pesar entre 11 y 27 kg y suelen ser de color gris a marrón claro, dependiendo de la región.
Existen más de una docena de subespecies de coyotes repartidas por toda América del Norte y Central. Suelen vivir en grupos más pequeños que los lobos, a veces llevan una vida solitaria hasta que alcanzan la madurez sexual, alrededor de los 2 años, y se emparejan de por vida.
Zorro
Quizás la característica más distintiva de la familia de los zorros, en comparación con los lobos y los coyotes, sean los ojos. Son amarillos y tienen pupilas elípticas. El resto de cánidos, incluidos los perros, tienen pupilas redondas.
Los zorros son monógamos y no viven en manadas. Se encuentran entre las especies más pequeñas de cánidos, con un peso que oscila entre los 4,5 y los 6,5 kg. Entre los zorros más comunes se encuentran el zorro rojo, el zorro gris y el zorro ártico, este último muy apreciado por su pelaje.
Existen algunas variedades de zorros de orejas grandes, la mayoría de las cuales son autóctonas de África y todas ellas se encuentran en peligro de extinción debido a la caza intensiva y a la invasión de su hábitat por los asentamientos humanos.
El cánido más pequeño es el Fennec. Pesa poco más de 1 kg y sus orejas miden aproximadamente una cuarta parte del tamaño de su cuerpo. Esta especie en peligro de extinción es autóctona de las zonas desérticas del norte de África y de las penínsulas Arábiga y del Sinaí.
Chacales
A lo largo de los años ha habido cierta controversia sobre si el chacal es un verdadero cánido, pero actualmente se considera que las 4 variedades conocidas pertenecen al mismo género.
Los chacales son autóctonos de una zona que abarca desde el sureste de Europa, hasta el sur de Asia, la India y África.
La variedad más conocida es el chacal dorado, que presenta un color dorado rojizo brillante.
Los chacales son cazadores ágiles, pero también se alimentan de insectos y son especialmente conocidos por ser carroñeros que se aprovechan de los restos de animales más grandes, como los leones.
Las otras variedades son el astuto chacal de lomo negro, el tímido chacal de lomo rayado y el escaso chacal abisinio.
Otros cánidos salvajes
Existen varias especies diferentes de cánidos salvajes en Sudamérica. Se sitúan a medio camino entre el zorro y el lobo, pero no son ninguno de los dos.
Uno de los más interesantes es el Lobo de crin, que se encuentra en el sur de Sudamérica. El lobo de crin es un animal bastante grande, que pesa unos 22-23 kg. Tiene las patas muy largas en proporción a la longitud de su cuerpo y es de color marrón rojizo, con una melena negra alrededor del cuello. El hocico y las patas son oscuros, y presenta una mancha blanca en la garganta y una pluma blanca en la cola.
En contraste con el lobo de crin, se encuentra el humilde Perro de Matorral de Guayana. Esta criatura peluda y de patas cortas, guarda cierto parecido con el castor, pero tiene las patas más largas y es un excelente nadador y buceador. Vive en manadas de unos 12 individuos en las selvas de Sudamérica. Rara vez son vistos por el hombre.
El miembro más primitivo de la familia de los cánidos es el Perro Mapache Japonés. Es el único que hiberna, se desplaza a zonas de invierno y de verano, y parece un cruce entre un mapache —por su color y sus marcas— y un zorro peludo. Posee un cuerpo robusto (con un peso máximo de unos 6-7 kg) y se cría en cautividad por su pelaje, que se denomina «tanuki».
Uno de los perros salvajes más importantes es el Dingo. Se cree que éste llegó a Australia hace entre 9000 y 15000 años, pero todavía no se sabe con certeza cómo llegó hasta allí.
Algunos científicos consideran que el dingo es un lobo de pequeño tamaño, pero otros creen que se trata de un perro auténtico, mucho más parecido en su comportamiento al perro doméstico que al lobo.
Presenta todas las características de un cánido, con la excepción de que las hembras tienen un ciclo anual, como la mayoría de los demás cánidos salvajes. Los dingos cazan en manadas, pero pueden encontrarse tanto solos como en grupos sociales.
Dado que se teme a los dingos por ser depredadores del ganado, se han realizado esfuerzos considerables para eliminarlos, al igual que con los coyotes, aunque estos últimos gozan de una tasa de supervivencia más elevada.
En la actualidad, es raro ver dingos en Australia fuera de los zoológicos, y se están llevando a cabo iniciativas de conservación para protegerlos en su hábitat natural.
Por último, el Dhole, también conocido como «perro rojo asiático», es el cánido salvaje con mayor área de distribución. Se encuentra en la mayor parte del continente asiático, desde las alturas del Himalaya, hasta las islas tropicales de Borneo.

Es de color marrón rojizo y, en ciertas partes del cuerpo, el pelaje es gris o tiene matices oscuros. El pelaje es corto, el cuerpo robusto y un hocico puntiagudo, similar al de un felino.
Otras variedades de la familia del dhole se asemejan a lobos de pelaje corto o a perros de tipo siberiano.
Los dholes cazan en manadas; no ladran ni gruñen, pero pueden aullar o gemir como medio de comunicación.
Varias especies de cánidos no ladran, pero todas son capaces de dar la alarma o comunicarse entre sí mediante vocalizaciones.
Muchas de las especies de perros salvajes sólo se pueden encontrar hoy en día en cautividad. Gracias al esfuerzo de los zoólogos, los seres humanos podemos mantener el vínculo entre estos animales y el perro doméstico, que ha prosperado bajo nuestra protección.
Hay que distinguir entre perros salvajes y perros asilvestrados. Los perros asilvestrados son perros domesticados que se han escapado al medio natural, ya sea por accidente o por negligencia, y que, al volver a su estado natural, han recuperado algunas de las características inherentes a todos los cánidos.
Cazan o se alimentan de carroña, corren en manadas y se vuelven difíciles de controlar y adiestrar. Pueden convertirse en depredadores sin el miedo innato a los humanos que tienen la mayoría de los cánidos salvajes.
Los perros asilvestrados pueden encontrarse tanto en ciudades como en el campo, pueden constituir un foco de enfermedades y un peligro para los animales domésticos y las personas.