- Razas de Perros
- 31 de mayo de 2026
Mastín del Pirineo
Peso: 55 kg (mínimo para las hembras) hasta 80 kg o más (para los machos)
Alzada: 72 cm (mínimo hembras) / 77 cm (mínimo machos)
Blanco puro (o blanco nieve) en todo el cuerpo
Normal
Largo
Ya sea un frío glacial, un viento helado o un sol abrasador: ni siquiera las condiciones climáticas más adversas disuaden a este robusto perro de montaña de cumplir con sus obligaciones. Este excepcional guardián de hogares, granjas y rebaños de ovejas, siempre ha estado expuesto a las más altas exigencias y se mantiene imperturbable.
Historia y cría del Mastín
Originalmente, estos perros vivían tanto en el lado francés como en el español de los Pirineos. Cuando se establecieron los primeros estándares de raza para los guardianes de rebaños, España y Francia no llegaron a ponerse de acuerdo en una versión conjunta. Como resultado, ahora existen dos estándares: uno para el Chien de Montagne des Pyrénées (Perro de Montaña de los Pirineos) en el lado francés, y otro para el Mastín del Pirineo en el lado español. Los estándares son muy similares, con pequeñas diferencias.
Es probable que los antepasados de ambas razas vivieran hace más de 3000 años en la Península Ibérica. Las tribus nómadas utilizaban a estos imponentes gigantes como guardianes de rebaños para proteger sus preciadas manadas de ovejas de lobos y osos.
Su área de distribución se extendía desde el golfo de Vizcaya, hasta el golfo de León. Dependiendo de la estación, los nómadas conducían sus rebaños a pastos de altura o a valles profundos.
Los perros tenían que soportar diferencias de temperatura extremas y condiciones climáticas adversas. Además de gozar de una salud robusta, estos atractivos perros necesitaban fuerza, valentía, resistencia y vigilancia.
Actuaban de forma independiente, confiando en su inteligencia e instintos para responder a las distintas situaciones. Un perro temerario y agresivo no era adecuado para una función tan exigente. Un buen guardián de rebaños debía ser vigilante, pero a la vez controlado y apacible.
A medida que los nómadas se asentaron y la cría de ovejas dejó de ser la principal fuente de ingresos, el interés por los grandes guardianes de rebaños decayó. Además, el número de osos y lobos disminuyó, lo que redujo la necesidad de perros tan poderosos que requerían una alimentación considerable.
Durante la Guerra Civil Española, la situación económica de muchas personas (y criadores) empeoró, lo que puso en peligro a estos «gigantes ibéricos».
Afortunadamente, un pequeño número sobrevivió como perros guardianes en las haciendas españolas, lo que permitió a los criadores recuperar la raza a mediados del siglo XX. En 1977 se fundó el Club del Mastín del Pirineo. Sus miembros recorrieron los Pirineos en busca de ejemplares aptos para la cría.
Sus esfuerzos dieron sus frutos: en los años 70 sólo había 24 ejemplares registrados, pero el interés y el número de ejemplares aumentaron en los años siguientes. Suecia puso en marcha un programa de cría específico en los años 80, seguida de Finlandia, Noruega, Francia y otros países europeos.
La FCI reconoce la raza con el número de estándar 92, clasificando al Mastín del Pirineo en el Grupo 2 (Pinschers y Schnauzers, Molosos, Perros de montaña suizos) y en la Sección 2.2 (Perros de montaña). Desde abril de 2014, el Mastín del Pirineo también está registrado en el Foundation Stock Service del American Kennel Club (AKC).
Carácter del Mastín del Pirineo
A pesar de que hoy en día los Mastines del Pirineo rara vez se utilizan como guardianes de rebaños, han conservado los rasgos fundamentales de su función histórica. La fuerza, el coraje, la resistencia y la inteligencia, así como la lealtad y la serenidad, definen a esta imponente raza.
Estos perros, seguros de sí mismos, son conscientes de su fuerza y no sienten la necesidad de demostrarla.
Su impresionante aspecto, su ladrido potente y grave y su mirada vigilante, bastan para inspirar respeto. La agresividad excesiva es algo totalmente ajeno a este gigante gentil y resultaría inadecuada para su función original como guardián de rebaños.
Un perro que atacara ciegamente a cualquier cosa que se cruzara en su camino, no sólo supondría un peligro para el rebaño y para el pastor, sino también para sí mismo. La función de un guardián de rebaños es proteger a su rebaño y permanecer leal a él. Aunque debe ahuyentar las amenazas, siempre debe vigilar al rebaño. Únicamente asume el riesgo de resultar herido en una pelea si es absolutamente necesario.
El inteligente Mastín del Pirineo es capaz de evaluar si existe una amenaza real o si basta con una simple demostración de dominio. A pesar de su determinación y valentía, se muestran inicialmente tranquilos y serenos a la hora de evaluar una situación.
¿Son buenos animales de compañía para la familia?
Gracias a su carácter amistoso y afable, estos grandes perros de montaña pueden incluso ser excelentes animales de compañía para la familia. Son extremadamente sociables con las personas y poseen un alto nivel de tolerancia. Les encanta jugar con los niños y son pacientes y comprensivos con ellos. También se llevan bien con otros perros y animales de compañía.
Sin embargo, no son perros que obedezcan órdenes ciegamente ni que miren con adoración a su dueño. El Mastín del Pirineo está acostumbrado a actuar de forma independiente como guardián de rebaños. Al quedarse solos con las ovejas durante largos periodos de tiempo, han aprendido a tomar sus propias decisiones.
Sus respuestas siempre han sido más instintivas que el simple cumplimiento de las órdenes de un pastor. La obediencia absoluta va en contra de la naturaleza del Mastín del Pirineo, que ve a su dueño más como un compañero que como un «líder de la manada».
Aspecto del Mastín del Pirineo
Aunque pueda considerarse un compañero en igualdad de condiciones, su tamaño lo convierte en todo lo contrario. De pie, puede alcanzar fácilmente la altura de la cadera de su dueño, y los machos miden al menos 77 cm. Las hembras, naturalmente más pequeñas, deben tener una altura mínima de 72 cm a la cruz, aunque lo ideal es que superen los 75 cm.
Independientemente del sexo, el Mastín del Pirineo es, sin duda, un «perro de gran tamaño y complexión superior a la media», tal y como lo describe el estándar de la FCI.
Sus proporciones son armoniosas y su cuerpo es fuerte y musculoso. A pesar de su corpulencia, este perro de montaña nunca parece torpe ni lento. Como guardián de rebaños que acompañaba a los rebaños durante días a través de las montañas y valles de los Pirineos, sigue teniendo una resistencia inmensa. Su paso preferido es el trote.
El pelaje, áspero y erizado, mide aproximadamente entre 6 y 9 cm de largo, y su cuerpo musculoso es evidente. Se observan pelos más largos en los hombros, el cuello, el vientre y la espalda, así como en la parte posterior de las patas. El pelaje es muy denso y grueso, lo que lo hace muy resistente a las inclemencias del tiempo. Esto es esencial para sobrevivir en las altitudes montañosas, donde a veces las temperaturas son gélidas.
Su pelaje resistente es principalmente blanco, con máscaras de color más oscuro. Las manchas permitidas, del mismo color que la máscara, deben destacar claramente sobre el fondo blanco, a ser posible bien definidas. Los colores aceptables incluyen el gris medio, el amarillo dorado intenso, el marrón, el negro, el gris plateado, el beige claro, el arena y el veteado. El color preferente según las normas de la FCI es el blanco puro (blanco como la nieve). No se aceptan bases blanco-amarillentas ni manchas rojizas. No son deseables los ejemplares tricolores ni los totalmente blancos.
Las orejas manchadas y triangulares del Mastín cuelgan hacia abajo, quedando planas en estado de relajación. Cuando está alerta, se levantan ligeramente separándose de las mejillas. El fuerte lomo, bajado a la altura de los corvejones en reposo, se curva hacia arriba como un sable con un gancho en la punta cuando está excitado o en movimiento.
Los ojos almendrados de color avellana y el hocico recto, completan el aspecto noble de este imponente perro de montaña.
¿Para quién es adecuado el Mastín del Pirineo?
Aunque el Mastín del Pirineo sigue encargándose a menudo de custodiar y defender los rebaños de ovejas en su región de origen, fuera de las montañas se cría hoy en día principalmente como perro guardián y de familia.
Si estás pensando en tener un Mastín del Pirineo como mascota familiar, debes valorar cuidadosamente si es viable tener un animal tan grande y amante de la libertad. Para garantizar que el antiguo guardián de rebaños prospere en su nuevo entorno, deben cumplirse algunos requisitos básicos.
Un perro de este tamaño necesita sin duda una casa grande con jardín donde pueda moverse libremente. Un piso no es adecuado para un Mastín del Pirineo. También debes tener en cuenta que su ladrido potente y grave puede oírse más allá de la valla de tu jardín. Disponer de un amplio espacio alrededor de tu propiedad o tener vecinos amantes de los animales es sin duda una ventaja.
El instinto de guardia del Mastín es especialmente fuerte al atardecer, y cualquier desconocido que se acerque a la propiedad será recibido por su voz resonante. Esta raza amistosa debe ser el centro de tu familia, participando en la vida cotidiana y sin dejarla al cuidado de un cuidador de perros durante las vacaciones. No es adecuada para vivir en una residencia canina.
Los paseos diarios, con mucha interacción con otros perros, son ideales para el sociable Mastín del Pirineo.
Tener un Mastín del Pirineo significa tener un perro que no responde bien a órdenes estrictas. Obedece por afecto, por lo que el adiestramiento con amor, paciencia, empatía y una firmeza amable proporcionará los mejores resultados. Unas manos experimentadas y cariñosas, son las más adecuadas para guiar el carácter de esta raza única.
Cuidados
Los cuidados regulares contribuyen a la salud de tu perro. Basta con cepillarle el pelaje con regularidad (aproximadamente dos veces por semana).
El pelaje más largo de las patas traseras y detrás de las orejas requiere más atención, ya que tiende a enredarse.
Es necesario peinarlo con más frecuencia durante las épocas de muda (dos veces al año, en primavera y otoño).
Revisa y limpia sus orejas caídas cada 6-7 días, así como sus pliegues faciales, a fin de evitar infecciones.
Cortar las uñas cada 3-4 semanas y revisar los espolones, que tienden a crecer enroscados y pueden clavarse.





