- Razas de Perros
- 27 de mayo de 2026
Akita Japonés
Perros de trabajo
Peso: 35-50 kg
Alzada: 60-70 cm
Rojo, blanco, atigrado, sésamo (pelos color rojo-leonado con puntas negras)
Largo
Largo
Hachikō nunca dejó de esperar. Cada tarde, durante nueve años, nueve meses y quince días, este Akita Inu caminaba hasta la estación de Shibuya en Tokio y se sentaba en el andén, esperando un tren que jamás traería de vuelta a su dueño. El profesor Ueno había fallecido de una hemorragia cerebral en el trabajo en 1925, pero Hachikō regresaba a ese andén todos los días hasta su propia muerte en 1935.
Esa historia convirtió al AKITA en un símbolo nacional de lealtad en Japón. Una estatua de bronce todavía se alza en la estación de Shibuya. La raza fue declarada Monumento Nacional Japonés en 1931, y como tal, está incluido en el elenco de animales, objetos y costumbres japonesas que deben ser protegidos y conservados.
Cuando Helen Keller visitó Japón en 1937, el gobierno japonés le regaló un Akita, el primero en llegar a suelo estadounidense.
Pero hay una razón por la que toda información sobre el Akita comienza con advertencias junto a la admiración que despierta. Éste es un perro que daría la vida por su familia y, al mismo tiempo, ignoraría cualquier orden si considera que no te has ganado el derecho a dársela.
El Akita Inu no es un Golden Retriever; es un animal complejo, independiente y tremendamente orgulloso que exige un tipo específico de dueño…
Cada perro japonés (inu), se clasifica como grande (akita), medio (shika) o pequeño (shiba -shiba inu, p. ej.). Existen muchas razas pequeñas y medianas, pero ésta es la única grande, por eso se llama simplemente Akita, o en ocasiones Akita Inu.
El Akita es un perro muy antiguo, originario de la prefectura de Akita, en Japón. Es una raza muy apreciada, desarrollada hace unos 300 años como perro de pelea, y más tarde, para la caza de osos, jabalís y ciervos.
Sus orígenes se remontan a los ancestros de los spitz de las regiones polares, que terminaron en las áreas montañosas del norte de Japón. Esta raza, sagaz, grande, fuerte y robusta, es también digna, valiente y reservada.
En Japón existían dos líneas de sangre principales: Dewa y Ichinoseki. La primera, que evidenciaba cruces con molosos, ha sido seleccionada en Estados Unidos, y ha dado lugar al Akita Americano, actualmente denominado Mastín Nipoamericano.
La segunda línea de sangre, muy próxima al tipo originario, fue elegida por los japoneses como la línea ideal. Los perros de este tipo son los únicos que pueden verse en los rings europeos.
El Akita tiene el aspecto de un spitz de talla mediana-grande, es de constitución fuerte y bien proporcionado, con una osamenta robusta. La cabeza tiene la frente amplia y el stop pronunciado.
Los ojos son relativamente pequeños, casi triangulares, al igual que las orejas, que son espesas, con las puntas levemente redondeadas e inclinadas hacia delante, siguiendo la misma dirección del cuello. La cola, insertada alta, es gruesa y llena, y el animal la lleva enrollada sobre la grupa.
El perro tiene un aire noble y digno.
El pelo es corto y denso de color leonado, sésamo, atigrado y blanco. Todos los colores excepto este último, han de presentar el «urajiro», un pelo blanquecino, en el morro y las mejillas, debajo de las mandíbulas, en la garganta, en el pecho y en el vientre, en la cara inferior de la cola, y en las caras internas de las extremidades.
La talla en los machos es de 67 cm, y en las hembras es de 61 cm, si bien se permite un margen de 3 cm.
Temperamento
El temperamento del Akita se basa en contradicciones. Es un perro que, a la vez, es una de las razas más leales y una de las más independientes. Comprender esta dualidad es clave para convivir felizmente con uno.
El Akita es un perro majestuoso, digno y reservado; su reserva no debe interpretarse como frialdad, sino como una tendencia natural del perro a mantener una actitud noble y altiva. Tiene un trato gélido con los extraños, pero es muy dulce con las personas del clan, a quienes demuestra su afecto de forma muy comedida y elegante.
Normalmente tiene buenas dotes para la guarda. Le gustan los niños de la casa, pero no es muy afable con los desconocidos, a quienes procura evitar mirándolos con autosuficiencia.
Rasgos de personalidad principales
Silencio digno: los Akitas rara vez ladran sin motivo. Cuando un Akita ladra, conviene prestar atención: algo anda realmente mal. Este silencio puede llevar a los nuevos dueños a pensar que el perro es pasivo. No lo es. Siempre está observando.
Lealtad a una persona: si bien los Akitas aman a toda su familia, suelen crear un vínculo más intenso con una persona. Este vínculo es legendario; la historia de Hachikō no es una excepción, es la base de la raza. Seguirán a su persona elegida de una habitación a otra con silenciosa devoción.
Independencia felina: los dueños de Akitas a menudo los describen como “más parecidos a un gato que a un perro”. Se asean meticulosamente, pueden ser distantes con los extraños y, en ocasiones, simplemente deciden no acatar una orden que consideran indigna de ellos.
Instinto protector: los Akita no necesitan entrenamiento como perros guardianes; este instinto es innato. Desconfían naturalmente de los extraños y se interpondrán entre su familia y cualquier cosa desconocida.
Quienes tienen experiencia con la raza, describen la convivencia como «ganarse una relación de confianza, no entrenar a una mascota». El perro respeta la constancia y la justicia. Nunca te colmará de atenciones como lo haría un Labrador, pero su cabeza tranquila apoyada en tus rodillas al final de un largo día, transmite una sensación difícil de describir hasta que la experimentas.
Comportamiento con otros animales
Aquí es donde el temperamento del Akita se vuelve realmente desafiante.
La agresividad hacia perros del mismo sexo es una característica bien documentada de la raza; no se trata de un fallo en el adiestramiento, sino de una tendencia genética arraigada.
La mayoría de los expertos recomiendan que los Akitas sean la única mascota en un hogar, o al menos que se les empareje con perros de distinto sexo, con una presentación cuidadosa.
Su instinto de caza también es muy fuerte, lo que los hace poco confiables con gatos, perros pequeños o animales pequeños, a menos que se críen juntos desde cachorros.
Si tu Akita se pone rígido, levanta la cola y mira fijamente a otro perro durante un paseo, esa es la señal de alerta antes de la reacción. Redirígelo inmediatamente con un firme “déjalo” y cambia de dirección. Una vez que un Akita se compromete a una confrontación, no podrás detener físicamente a un perro de 45 kilos en plena carga. La prevención es tu única estrategia.
El Akita no es agresivo por naturaleza; es selectivo, orgulloso y está programado para ver el mundo a través de la perspectiva de un guardián. Si te identificas con esto, esta raza recompensará tu dedicación con un vínculo único. Si te parece agotador, es normal que seas consciente de ello. El Golden Retriever o el Samoyedo ofrecen la apariencia de un perro grande y peludo sin la intensidad que implica.
Problemas de salud
Los Akita son generalmente perros robustos con una esperanza de vida de 10 a 14 años, superior a la de muchas razas grandes. Sin embargo, presentan ciertas vulnerabilidades específicas de la raza que todo propietario potencial debe considerar, tanto a nivel emocional como económico:
● Displasia de cadera: común en razas grandes. Predisposición genética en los Akita. Síntomas: cojera, marcha con salto, dificultad para levantarse, rigidez después del ejercicio. Solicitar al criador los resultados de las pruebas de cadera. Mantener un peso corporal óptimo. Suministrarle alimento para cachorros de razas grandes.
● Torsión gástrica (Dilatación-vólvulo gástrico / DVG): las razas de pecho profundo, como el Akita, tienen un alto riesgo. Síntomas: abdomen distendido, arcadas, inquietud, babeo excesivo. Alimenta a tu mascota con dos comidas pequeñas en lugar de una comida abundante. Evita el ejercicio durante 30 minutos antes y después de comer.
● Hipotiroidismo: los Akita tienen una predisposición especial al hipotiroidismo. Síntomas: aumento de peso, letargo, pelaje opaco, pérdida de pelo y, sobre todo, cambios de comportamiento, incluyendo agresividad. Punto clave: si un Akita se vuelve repentinamente agresivo o retraído, se deben controlar sus niveles tiroideos antes de cualquier intervención conductual.
● Atrofia Retiniana Progresiva (ARP): enfermedad ocular genética que causa pérdida gradual de la visión, que eventualmente conduce a la ceguera. No tiene cura. Síntomas: ceguera nocturna inicial, que progresa a pérdida de la visión diurna. Prevención: pruebas de ADN en perros reproductores. Solicitar a los criadores certificados libres de ARP.
● Adenitis Sebácea (AS): afección cutánea autoinmune más común en los Akita que en la mayoría de las demás razas. Destruye las glándulas sebáceas, causando descamación de la piel, caída del pelo e infecciones secundarias. No tiene cura.
Esperanza de vida
El Akita suele vivir entre 10 y 14 años, lo cual es una buena esperanza de vida para una raza grande. Los Akita Japoneses tienden a vivir más que los Akita Americanos, que son más pesados.
Factores que influyen en la longevidad:
● Control del peso: el exceso de peso acelera el deterioro de la cadera.
● Control de la tiroides: análisis de sangre anuales a partir de los 3 años.
● Alimentación de calidad con alto contenido de carne y sin rellenos innecesarios.
● Visitas al veterinario dos veces al año a partir de los 7 años.
● Cuidado dental: los Akita pueden ser propensos a problemas dentales.
● Estimulación mental: los Akita aburridos desarrollan problemas de salud relacionados con el estrés.
Aseo
El magnífico doble pelaje del Akita es a la vez su mayor atractivo y un reto constante. Durante la mayor parte del año, el aseo es sorprendentemente sencillo. Dos veces al año, durante la época de muda, te preguntarás cómo un solo perro puede producir tanto pelo.
Los dueños de Akitas bromean diciendo que no tienen un perro, sino una fábrica de pelo con patas. Durante la época de muda, prepárate para encontrar mechones de subpelo flotando por toda la casa como si fueran bolas de maleza. Una herramienta de buena calidad de eliminación de pelo muerto y una aspiradora robot, se consideran imprescindibles, no opcionales.
Necesidades de ejercicio
Los Akita necesitan de 60 a 90 minutos de ejercicio diario, pero no son la típica raza de “traer la pelota y jugar”. Prefieren actividades con propósito: paseos largos a paso constante, trabajo de rastreo o explorar una propiedad segura. Los juegos repetitivos los aburren rápidamente.
Advertencia sobre el calor
El espeso pelaje doble del Akita está diseñado para las montañas nevadas del norte de Japón.
Durante los veranos calurosos el estrés por calor es una preocupación real. Reserva el ejercicio para las primeras horas de la mañana o las últimas de la tarde. Nunca ejercites a un Akita con temperaturas superiores a 28° C.
Proporciónale acceso a sombra y a agua fresca en todo momento.
Si tu Akita comienza a “desconectarse” durante los paseos (se queda quieto, mira al vacío, ignora tu voz), no está siendo desafiante. Está aburrido. Los Akita necesitan variedad: diferentes rutas, nuevos olores, paseos ocasionales por senderos. Si se repite el mismo circuito de 20 minutos todos los días, el perro simplemente se negará a participar.
Adiestramiento
Entrenar a un Akita es diferente a entrenar a la mayoría del resto de razas. Son muy inteligentes: entienden lo que quieres. Que decidan obedecer es otra cuestión. Esto no es desobediencia; es la esencia misma de la raza.
Si tu Akita hace algo a la primera, es porque te respeta. Si lo hace a la tercera, te tolera. Si nunca lo hace, ha decidido que la orden era irrazonable, y, sinceramente, puede que tenga razón…
Observaciones y Consejos
Si se desea un perro de exposición, es imprescindible buscar un cachorro de tipo japonés.
El Akita es ideal para: dueños experimentados y pacientes que buscan un compañero tranquilo, digno y sumamente leal, y que no necesitan una raza complaciente.
Piénsalo dos veces si: nunca has tenido una raza grande e independiente, tienes varias mascotas, vives en un espacio pequeño o sin un vallado adecuado.
Valoración para dueños primerizos: no recomendado sin la guía de un adiestrador profesional desde el primer día.





