Labrador Retriever

Peso: 25-36 kg
Alzada: 55-62 cm

Durante más de 30 años consecutivos, el LABRADOR RETRIEVER se ha situado entre las razas de perros más populares del mundo, y con razón. Desde guiar a personas ciegas, hasta detectar explosivos, consolar a pacientes en el hospital o simplemente ser el mejor amigo de la familia, ninguna otra raza ha demostrado ser más versátil ni más querida.

Si estás pensando en traer un Labrador a tu hogar, te unirás a los millones de personas que han descubierto lo que hace que esta raza sea tan especial. Pero esa popularidad conlleva una responsabilidad: los Labradores tienen necesidades específicas que debes comprender antes de comprometerte.

A pesar de su nombre, los Labradores Retriever son originarios de Terranova (Canadá), y no de Labrador. A principios del siglo XIX, los pescadores criaban unos pequeños perros de agua llamados «perros de St. John’s» para que les ayudaran a recoger las redes y las capturas de las gélidas aguas. Los nobles británicos que visitaban Canadá se fijaron en estos perros tan trabajadores y comenzaron a importarlos a Inglaterra.

Se atribuye al conde de Malmesbury, al duque de Buccleuch y al conde de Home el desarrollo del Labrador Retriever moderno en la década de 1880. Los criaron selectivamente para obtener los rasgos que reconocemos hoy en día: el pelaje doble resistente al agua, la distintiva «cola de nutria» y ese temperamento entusiasta y fácil de adiestrar.

La raza fue reconocida por el Kennel Club (Reino Unido) en 1903 y por el American Kennel Club en 1917. Originalmente, el negro era el único color aceptado. El primer Labrador amarillo del que se tiene constancia, Ben of Hyde, nació en 1899, y los Labradores de color chocolate (entonces llamados «hígado») aparecieron por la misma época, pero tardaron más en ser aceptados.

Cuenta una leyenda (poco probable, por cierto) que el Labrador surgió del cruce de un perro y una nutria. Esta leyenda se apoya en los puntos en común entre ambas especies: su atracción por el medio acuático, sus patas palmeadas, su pelo graso e impermeable, así como el perfil de su cola y su uso como timón… pero ningún perro tiene las patas palmeadas.

Hoy en día, los Labradores sirven como perros guía, de búsqueda y rescate, de detección, de terapia y de asistencia, funciones que ponen de manifiesto su inteligencia, su facilidad para el adiestramiento y su carácter dócil.

El Labrador Retriever es una de las razas más amigables, alegres y juguetonas que existen. A pesar de ser un excelente trabajador, sólo piensa en divertirse y ser feliz. Por esta razón, los mejores resultados en su educación siempre se obtienen a través del juego.

Muy paciente con los niños, el Labrador Retriever es absolutamente «seguro» para los más mayores, pero su carácter juguetón y expansivo, puede resultar «peligroso» para los más pequeños debido a su gran fuerza, de la que ni tan siquiera es consciente: por ejemplo, podría hacerles daño involuntariamente al saltar sobre ellos para jugar o mostrarles su afecto con la efusividad que le caracteriza.

Su alegría de vivir lo convierte en un perro «sobreexcitado» que no para de moverse, correr, saltar, celebrar… Es absolutamente necesario educarlo a través del juego y establecer una connivencia con su dueño. Se le deben inculcar órdenes simples desde una temprana edad, en primer lugar, para canalizar su energía, en segundo para calmarlo. El respeto mutuo es esencial para «vencer». Con un exceso de autoridad «romperás» toda posibilidad de comunicación con el animal, y si eres demasiado permisivo/a, la convivencia será un «infierno».

Como todos los Retrievers, es un trabajador incansable, muy amable y muy fácil de entrenar si te olvidas del autoritarismo. La raza goza de gran éxito como perro de compañía.

En teoría pueden vivir en un apartamento, a condición de una educación perfecta, de lo contrario, el piso se convertirá en el terreno de juego donde dar rienda suelta a su entusiasmo, sobre todo cuando son jóvenes. Aunque de adultos se vuelven mucho más tranquilos, su inmensa y contagiosa alegría, hacen que el jardín sea su hábitat ideal.

El hecho de que sea un perro dulce y gentil, no implica necesariamente que sea adecuado para todo el mundo. Un labrador no se educa a sí mismo, trabaja emocionalmente, por lo que será responsabilidad del dueño enseñarle a vivir con humanos, otros perros o incluso especies distintas. Tendrás que ser un líder y, sobre todo, nunca un dictador.

El Labrador es amistoso, entrañable, leal, noble, inteligente, dócil, paciente, sociable, amable, atento, devoto, muy trabajador y juguetón. Adora el agua y posee una excepcional habilidad para nadar… ¡y bucear! Tiene un temperamento tranquilo y es muy ágil. Es un compañero adaptable e incondicional, agudo, obediente y con unas ganas enormes de complacer.

Es muy utilizado como perro de trabajo, especialmente como perro de asistencia para los discapacitados visuales y físicos, perro de rescate, perro bombero para rastreo humano, perro policía para rastreo de drogas, perro trufador. Su instinto para relacionar objetos, proporciona apoyo moral y afectivo a las personas en situación de discapacidad.

Posee una capa de pelo característica, corta y densa, dura al tacto y sin mechas. El subpelo es espeso y muy aislante, impermeable al agua. El color es siempre monocromo, puede ser amarillo, negro o marrón (hígado, chocolate).

La cola constituye una característica de la raza: es muy gruesa en la base y se estrecha hacia la punta; no tiene mechas, sino que está recubierta de pelo corto, que le da un aspecto parecido a la cola de la nutria.

De constitución maciza, compacta y ancha. El Labrador Retriever es un perro fuerte y robusto, muy pesado. La cabeza ha de estar proporcionada con las dimensiones del cuerpo, bien modelada, enjuta, y con las mejillas poco carnosas.

El cráneo es ancho, con el stop bien definido. Los ojos son de color marrón o avellana, y tiene una expresión bondadosa e inteligente. Las orejas no pueden ser anchas ni pesadas, deberán estar pegadas a la cabeza y su punto de inserción está bastante atrás.

El tórax es amplio y alto, con las costillas bien arqueadas. La línea dorsal debe tener la misma altura en la cruz que en la grupa.

Las extremidades poseen una buena estructura ósea y han de ser perfectamente rectas.

La talla en los machos suele ser de 56-57 cm, y en las hembras de 54-56 cm.

Un Labrador Retriever se aburrirá muy fácilmente si no se le estimula apropiadamente. Un Labrador sin entrenar puede ser inmanejable, debido a su tamaño y su entusiasmo. Un Labrador que no se ejercita se convertirá en un tornado de destrucción, o intentará escapar para aliviar su aburrimiento y exceso de energía.

No sólo requieren agua y comida: también requieren amor y atención. Los Labradores son fáciles de entrenar, por lo que el trabajo de obediencia se convertirá en una forma divertida de interactuar con él. Los Labradores necesitan gran cantidad de ejercicio, algo que compensa su pasión por la comida. El asegurar que reciban entrenamiento, ejercicio y atención, son la clave para obtener un perro feliz, saludable y de temperamento equilibrado.

Los Labradores fácilmente pueden sufrir de sobrepeso debido a su glotonería. El exceso de peso está fuertemente implicado como un factor de riesgo en el desarrollo posterior de la displasia de cadera o de otros problemas en las articulaciones, así como diabetes, y puede también contribuir a reducir la salud general cuando son mayores. La osteoartritis es común en los mayores, especialmente con sobrepeso.

No es preciso que el cachorro haga demasiado ejercicio físico, si bien una vez ha completado su desarrollo, goza de una salud de hierro. En el caso del Labrador también es válido lo que se aplica a los demás retrievers: cuando sale del agua, debe secarse muy bien la base de la cola.

Su esperanza de vida se sitúa en torno a los 12-14 años.

Entre los problemas de salud más comunes en esta raza, destacan:

●  Displasia de cadera y codo: las afecciones hereditarias más comunes en los Labradores. Las articulaciones de la cadera o el codo no se desarrollan correctamente, lo que provoca artritis y dolor. Los criadores de confianza someten a los padres a pruebas de evaluación de cadera y codo antes de la cría. El tratamiento abarca tanto el control del peso como la medicación.

●  Obesidad: quizás el problema de salud más importante para los Labradores. Su predisposición genética al apetito, unida a su pasión por la comida, hace que el aumento de peso sea habitual. La obesidad agrava los problemas articulares, aumenta el riesgo de diabetes y acorta la esperanza de vida. La prevención es sencilla: medir las raciones de comida, limitar las golosinas y mantener una rutina de ejercicio regular.

●  Infecciones de oído: las orejas caídas de los Labradores y su afición al agua, crean las condiciones perfectas para que se produzcan infecciones de oído. Los síntomas incluyen sacudidas de cabeza, rascarse las orejas y mal olor. La prevención pasa por una limpieza regular de los oídos, especialmente después de nadar.

●  Enfermedades oculares: la atrofia progresiva de la retina (PRA) y las cataratas, afectan a algunos Labradores. La PRA es hereditaria y provoca ceguera; las pruebas de ADN permiten a los criadores evitar la cría de cachorros afectados.

●  Colapso inducido por el ejercicio (CIE): una enfermedad genética en la que los perros sufren un colapso tras realizar ejercicio intenso. Existen pruebas de ADN disponibles, y los perros afectados pueden llevar una vida normal si se controla la intensidad del ejercicio.

●  Consejo de prevención: elige criadores que realicen evaluaciones de cadera y codo, exámenes oculares y pruebas de ADN para detectar la EIC y la PRA. Esto reduce considerablemente el riesgo de que tu perro padezca enfermedades hereditarias.

Un estudio británico, realizado sobre más de 33000 ejemplares de Labrador, mostró que los de color chocolate tienen una esperanza de vida más corta (aproximadamente de un 10% menos) que los ejemplares de color negro o amarillo. Estos resultados fueron publicados en la revista Canine Genetics and Epidemiology. El mismo estudio reveló también que los Labradores color chocolate sufren más trastornos de salud. Parece ser que la prevalencia de otitis externa es el doble de alta en estos, y también son cuatro veces más propensos a padecer dermatitis piotraumática.

El color chocolate es recesivo en los perros. Por lo tanto, los criadores que se centran en este color, tienen más probabilidades de reproducir únicamente Labradores portadores del gen chocolate, que puede reducir el patrimonio genético, con una mayor proporción de genes que promueven las enfermedades de los oídos y de la piel.

Consejos para maximizar la esperanza de vida de tu Labrador:

●  Mantén el peso ideal: la obesidad es el principal factor de riesgo controlable.

●  Proporciona ejercicio diario adecuado a su edad.

●  Aliméntalo con una dieta de alta calidad y con raciones controladas.

●  Programa revisiones veterinarias periódicas (dos veces al año para los perros mayores).

●  Cuida su salud dental: las enfermedades dentales afectan a la salud general.

Observaciones y Consejos

Los Labradores Retriever necesitan entre 60 y 90 minutos de ejercicio al día. No basta con dar una vuelta a la manzana: los Labradores fueron criados para trabajar todo el día recuperando presas, y tienen la resistencia necesaria para ello.

Si tu Labrador es destructivo, hiperactivo o parece imposible de cansar, es casi seguro que necesita más ejercicio y estimulación mental. Un Labrador cansado es un Labrador que se porta bien: los problemas de comportamiento de esta raza casi siempre se deben a la falta de ejercicio.

Ideas para practicar ejercicio:

●  Nadar (los Labradores son perros acuáticos por naturaleza y éste es un ejercicio excelente de bajo impacto).

●  Juegos de buscar y traer (satisfacen sus instintos de caza).

●  Correr o trotar a tu lado.

●  Entrenamiento de agility y deportes caninos.

●  Comederos tipo rompecabezas y juguetes interactivos para la estimulación mental.

●  Trabajo olfativo y juegos de olfato.

Los Labradores se encuentran entre las razas más fáciles de adiestrar: su deseo de complacer, combinado con su gran inteligencia y su motivación por la comida, los convierte en alumnos muy receptivos. Precisamente por eso destacan en el ámbito de los perros de servicio y en las competiciones de obediencia.

Cuando tu cachorro de Labrador coja algo que no debe, resiste la tentación de perseguirlo. A los Labradores les encantan los juegos de persecución. En su lugar, cámbialo por una golosina o simplemente aléjate; el deseo del Labrador de llamar tu atención suele prevalecer.

Los principales retos en el adiestramiento de los Labradores son controlar su entusiasmo (saltar, tirar de la correa) y su fijación oral (morder y masticar). Ambos son comportamientos normales en los cachorros, pero requieren una redirección constante para evitar que se conviertan en hábitos de adultos.

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